domingo, 26 de julio de 2009

Más de un dolor de cabeza...

Hace un par de días estuve en un super comprando champú, mascarillas... ya sabéis, todas esas cosas que las mujeres nos ponemos en el pelo. La cosa es que me quedé un momento, como el antropólogo aquel del anuncio de Movistar. Pero en vez de autónomos, estudiaba a los compradores de "artículos para el cabello".

Y las conclusiones son las siguientes. Los hombres sólo siguen un patrón. Legan, se acercan, cogen el primer bote que encuentren que ponga champú "men" u "hombres" (este último paso no es imprescindible), lo tiran al carro, y se van corriendo ya la perfumería no es una sección donde se encuentren muy cómodos.

En cambio las mujeres siguen varios patrones, cada cual más complejo que el anterior. El que viene siendo el mío desde hace tiempo, y es aquel en que una mujer compra siempre el mismo champú y sigue un patrón similar al descrito anteriormente llevado a cabo por el hombre. Aunque con un pequeño matiz, al final siempre miramos toda la estantería no haya algún champú nuevo que vaya a dejarnos el cabello más suave, los rizos más perfectos o el olor más intenso a rosas salvajes en una isla desierta del pacífico...

El segundo viene siendo el de las indecisas. Llegan, cogen uno, lo sueltan, cogen otro, lo vuelven a soltar, leen todas y cada una de las etiquetas (o sea, que eligen el champú por la capacidad creativa, que no sincera, del asistente de marketing de turno), y repiten este proceso hasta la saciedad. Llegando a tener tres y cuatro botes a un tiempo en las manos y sin saber decidirse por ninguno... Ni que decir tiene que estas "elementas", en caso de tener pareja y de que las hayan acompañado al supermercado, estarán a punto del suicidio en la sección de tecnología, o bricolaje, en su defecto.

La tercera y última, que tengo que confesar que alguna vez me ha llegado a pasar bajo la mirada atónita de mi hermana, es cuando llegas a la estantería y te bloqueas, siendo incapaz de hacer nada de nada. Cual ataque de pánico, no puedes adelantarte, ni retroceder, ni hacer nada de nada. En cuyo caso yo siempre recomiendo irse lo más lejos de allí y volver otro día. Ya que, sin lugar a dudas, elegirás un producto que no te gustará y que rodará de un armario a otro por los siglos de los siglos, hasta que acabe en la basura unos años más tarde.

Pues eso, que parece ser que la compra de un "lava pelos" nos puede producir más de un dolor de cabeza...

jueves, 23 de julio de 2009

Mujeres en busca de Harry el sucio

Viendo ayer la serie "Men in trees", de la que soy totalmente fan, Buzz, el único piloto en cientos de km a la redonda del pueblo, me hizo ver al realidad. Lo que realmente quieren las mujeres...

El tío decía que a las mujeres les gustan los tíos malos... cuanto más malos mejor. Y ponía el ejemplo de algún personaje malo malísimo de Clint Eastwood. Pero luego decía, "Eso es lo que creen que quieren, pero en realidad lo que quieren es tener al actor, no al personaje. En el fondo ellas quieren estar con Clint Eastwood, aunque digan que les pone Harry el sucio".

Supongo que ese es el problema de muchas mujeres... Se enamoran a primera vista del primer Harry el sucio que se pone en su camino, sin darse cuenta de que lo que en realidad quieren no es un hombre que esté muy bueno pero que las hará sufrir. Lo que en realidad quieren es un hombre que les haga la cena y ponga el lavavajillas. Aunque no tenga el super "glamourazo" de estar con el Soyer (Perdidos) de turno...

Cuántas películas hemos visto en las que la prota deja de lado a algún pretendiente maravilloso, buena persona, amable, que hace la cena, etc, etc... y que generalmente es su mejor amigo, por perseguir a un cabronazo que sólo va detrás de ella para echar un polvo y abandonarla luego cual pañuelo usado???

Miles, cientas... De hecho estoy convencida de que en Hollywood tienen un guión "tipo" al que sólo cambian los aspectos circunstanciales. Actriz, actor, ciudad, cómo se conocen, cómo ella conoce al cabronazo, como el cabronazo le rompe el corazón... y finalmente cómo ella vuelve a los brazos del pretendiente número uno. Todo muy original...

Conclusión: Las mujeres estamos locas de remate.

viernes, 17 de julio de 2009

Siempre me quedará París

Hoy he tenido el día melancólico, que no alcohólico, y me ha dado por buscar las fotografías de mis viajes. Por lo melancólico del momento, París estaba más cerca de mí que ninguna otra de las ciudades que he visitado.

Para más inri, cuando fui a París nos llovió, así que todas las fotografías tienen ese tinte triste y gris que le da la lluvia a una ciudad como la capital francesa. Parques oscuros, sillas metálicas abandonadas y llenas de hojas caídas, gente que corre con chubasqueros rojos, chicas con katiuskas de colores...

Hoy estoy aquí, mi cuerpo está aquí, pero mi alma está en París. Bajo la lluvia de mis fotografías, y resguardándose del frío de esa lluvia que nos sorprendió aquel día. Cuando cierre los ojos esta noche, y me duerna, seguro que soñaré en francés. Seguro...

lunes, 13 de julio de 2009

Una buena persona

Hoy he vuelto a realizar una buena acción, supongo que para alejar un poco la culpabilidad que debería atenazarnos a todos los que hemos nacido en la parte privilegiada del mundo... La mayoría de la gente ni se lo plantea. Tantos anuncios de niños desnutridos en la televisión nos han vuelto una clase de monstruos difícilmente superable. Seres a los que las imágenes de niños muriendo de hambre ya nos causan ningún sentimiento.

A mi, en cambio, la culpabilidad me amenaza, y lo hace cada día más. Por lo general tiendo a pensar que la gente con la edad se hace más cínica. En mi caso es todo lo contrario. Cada vez me pregunto más a menudo cómo somos capaces de levantarnos por las mañanas y de irnos a un centro comercial a comprar cosas que probablemente ni llegaremos a estrenar. Llenamos nuestras vacías vidas con cosas, cosas y más cosas. Y nuestra pequeña alma, en vez de llenarse, cada día se vacía más.

Sólo soy capaz de hacer estas pequeñas cosas, que me hacen sentir un monstruo más pequeño, en vez del monstruo enorme que estaba predestinada a ser. Socia de médicos sin fronteras, de intermon, donante de sangre... Y si no fuera porque estudié dos carreras sin ninguna utilidad, me iría a algún lugar del planeta, perdido de nuestra memoria, a hacer algo de lo que de verdad me pudiera sentir orgullosa...

Y sin embargo aquí estoy...

Lo siento pero hoy me ha tocado sacar mi vena sensible. Simplemente me cuesta olvidar a una amiga que fue a China a adoptar a una niña y la dejaron en una habitación, con cientos de cunas a su alrededor, y le dijeron "tienes 15 minutos para elegir"... U otra compañera que hace poco adoptó una niña africana, y al firmar los papeles, le dijeron que de no ser por ella esa niña no hubiera cumplido los dos años.

Son cosas que me encogen el corazón. Pero saber que hay gente así, como dirían en un anuncio de Mastercard, no tiene precio...

miércoles, 1 de julio de 2009

Facebook on my mind...

Cada vez me sorprende más el éxito que tiene Facebook, Twiter, etc. y yo me incluyo en semajante sinsentido social. Soy miembro de Facebook desde hace años, y he tendido épocas en las que me metía cada día, y épocas en las que no entré en meses. Twitter, en cambio, no ha llegado a calar "on my mind"...

En más de una ocasión pensé en darme de baja de estas "redes sociales", pero por alguna razón nunca lo hice... ¿Por qué? No sabría decirlo... Tampoco soy muy proactiva a la hora de colgar fotos, vídeos y demás "material audiovisual". Más bien me paso de vez en cuando a ver qué se "cuece".

Es algo que no me acaba de convencer... supongo que por la incongruencia que vive mucha gente al tener 139 amigos en el hiperespacio del Facebook y no tener a nadie para tomar unas cañas el domingo a la hora del aperitivo.

Y twitter ya ni te cuento... No sé si debería decir que "no es algo de mi tiempo", sobre todo porque nací entre dos generaciones y siempre me he sentido bastante perdida y sin rumbo... Ni la X, ni la Y, ni su ****. Todas los nacidos en el 79 somos unos incomprendidos expulsados de la sociedad. ¿A quién se le ocurriría dejarnos sin generación? ¿Como puede existir semejante monstruo?...

Qué se le va a hacer... Hay gente que ha nacido sin un ápice del más común de los sentidos, sin vergüenza, sin suerte... Yo he nacido sin generación. Aunque podría ser peor, podría llover...

Volviendo a Twitter, no lo entiendo y nunca lo entenderé. Me niego!!!! ¿Es que realmente hay gente que se conecta continuamente a la red para decir qué está haciendo en cada momento? "Ahora estoy comiendo", "Ahora voy a hacer una fotocopia", "Ahora...".

No sé, no lo veo... Prefiero el antiguo sistema del mensaje en la botella, o la paloma mensajera..., seguro que los mensajes tardan más en llegar... Pero, y la ilusión que te embarga cada vez que llega un mensaje por semejantes vías de transporte??? Nada que ver con un mensaje en Twitter...