A mi, en cambio, la culpabilidad me amenaza, y lo hace cada día más. Por lo general tiendo a pensar que la gente con la edad se hace más cínica. En mi caso es todo lo contrario. Cada vez me pregunto más a menudo cómo somos capaces de levantarnos por las mañanas y de irnos a un centro comercial a comprar cosas que probablemente ni llegaremos a estrenar. Llenamos nuestras vacías vidas con cosas, cosas y más cosas. Y nuestra pequeña alma, en vez de llenarse, cada día se vacía más.
Sólo soy capaz de hacer estas pequeñas cosas, que me hacen sentir un monstruo más pequeño, en vez del monstruo enorme que estaba predestinada a ser. Socia de médicos sin fronteras, de intermon, donante de sangre... Y si no fuera porque estudié dos carreras sin ninguna utilidad, me iría a algún lugar del planeta, perdido de nuestra memoria, a hacer algo de lo que de verdad me pudiera sentir orgullosa...
Y sin embargo aquí estoy...
Lo siento pero hoy me ha tocado sacar mi vena sensible. Simplemente me cuesta olvidar a una amiga que fue a China a adoptar a una niña y la dejaron en una habitación, con cientos de cunas a su alrededor, y le dijeron "tienes 15 minutos para elegir"... U otra compañera que hace poco adoptó una niña africana, y al firmar los papeles, le dijeron que de no ser por ella esa niña no hubiera cumplido los dos años.
Son cosas que me encogen el corazón. Pero saber que hay gente así, como dirían en un anuncio de Mastercard, no tiene precio...
No hay comentarios:
Publicar un comentario