miércoles, 23 de diciembre de 2009

No en vano siempre quise aprender a echar el tarot...

Ayer me volvió a pasar... otra vez. Me preguntaron una si todavía estoy estudiando. En una clase de gente entre los 17 y los 55 (más-menos) todos dieron por hecho que yo no había pasado los 25. Espero que fuera eso, y no que pensaran que soy tan torpe que a los 30 todavía no he dejado la universidad. De esta forma nadie va a considerarme una persona seria y respetable... Aunque eso tampoco es algo que me preocupe mucho, la verdad. Por lo menos a nivel personal...

¿Pero qué ocurre en cuanto al mercado laboral? Hace unos días escuché a alguien decir, "vístete para el puesto que quieres conseguir". Pero si no supero la etapa universitaria!!! Por lo menos en cuanto al aspecto se refiere. Si no doy el "pego" ni de haber acabado la carrera, y eso que ya llevo dos, como para pensar en vestir con falda tubo y camisa blanca.

Supongo que debo tirar la toalla. Además, la semana pasada mi exjefe me dijo que no me veía como una comercial agresiva, que perdería todo mi "encanto". Sinceramente yo tampoco me veo... pero ¿por qué lo dijo? Creo que prefiero no preguntarle. Seguro que mi aspecto "infantil" saldrá a relucir...

Lo más inteligente es pensar en futuros trabajos en los que pueda sacar el máximo rendimiento a mi aspecto aniñado. Payaso en fiestas infantiles, por ejemplo. Es una profesión de lo más respetable. O trabajar desde casa, y ahora con Internet las posibilidades son infinitas... No en vano siempre quise aprender a echar el tarot...

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