Llevo bastantes días sin escribir nada... Y os diré por qué. No es porque no quiera, porque me de pereza, porque no tenga tiempo, porque esté cansada, porque... bla, bla, bla. Podría enumerar miles de razones por las que un ser humanoide como yo dejaría de escribir en su propio blog.
La razón es mucho más sencilla, y mucho más difícil de resolver que cualquier cosa que se nos pudiese ocurrir. Se me fue la inspiración. Así de sencillo. Hace un par de semanas. Se fue. Y no volvió. Yo tenía la fuerte y profundísima esperanza de que volviera, de que quisiera volver a instalarse en mi cabecita, ahora totalmente vacía. Pero no.
Ha tomado una decisión. Y eso es totalmente legítimo. Por mucho que a mi no me guste, que me horrorice, o que me entre el pánico. Ha tomado una decisión. Y ya está hecho, y no hay solución. Lo único que me queda es esperar. Esperar a que se canse del aburrimiento del que pronto será presa en la cabeza de quien quiera que está. Porque os aseguro que hay pocas cabezas tan... poco aburridas como la mía.
Pues eso, como diría Sara Montiel. "Fumando espero, a la inspiración que más... ¿¿¿quiero???". No sé... Ni he fumado nunca, ni un respiro es algo tan malo... Unas pequeñas vacaciones separada del teclado que tanto me atenaza. Creo que más bien, voy a esperarla bajo el sol. Que hoy, contra todo pronóstico, hace un día fantástico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario