En cambio a mi me encanta… Todo lo que a la inmensa mayoría (mayor de 25) le disgusta, a mi me hace inmensamente feliz… Si por mí fuera, arrasaría con todas esas personas que, llegada cierta edad, ya no quieren tarta, ni velas, ni dada de nada… ¿Cómo han podido dejar de disfrutar ese momento? No me lo explico…
Fiel a mi espíritu infantil, todo lo que rodea los cumpleaños me hace muchísima ilusión. Tarta, velas, cumpleaños feliz, regalos, mi comida favorita, mi bebida favorita, etc. Aunque como es normal algunas cosas han cambiado. He dejado la Coca-Cola para darme al Sex on the Beach, o los palitos de merluza por un buen solomillo… pero todo lo demás, sigue igual… Pese a que ciertas personas sigan afirmando que yo nací sin el libro de instrucciones, como mi ex, por ejemplo, la verdad es que soy más simple que el mecanismo de un chupa-chups… o eso creo yo…
Aunque si lo pienso de manera profunda, seguramente llegaré a la conclusión de que eso no es verdad. Alguien que planeó cargarse a todas las ardillas del planeta no debe ser muy normal… Así que prefiero no pensarlo…
Volviendo a lo importante… el día de tu cumpleaños es tu día, y sólo tuyo. Y todos los que te rodean deben hacer lo que tú quieras. Dentro de un orden, claro… Todo sea por que uno pase un feliz feliz no cumpleaños, como diría Alicia en el país de las maravillas.
Y como mi pensamiento es bastante absurdo, como lo es el de mi querida Alicia, si le pido a mi hermana que de diez vueltas a mi casa a la pata coja y con una botella de Anís del Mono en la cabeza, debería hacerlo, no? Es un deseo de cumpleaños muy “en la media”. Aunque no sé qué diría mi hermana (Carla). A ver si se pronuncia en este blog…
Pues eso, que mi pequeño corazón está deseando que llegue el jueves (o sábado, día oficial de mi cumpleaños), para tiranizar a todos los que me rodean con peticiones absurdas…
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