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Este sábado estuve de boda, y no de la mía precisamente. Tampoco de ningún amigo, ni familiar... Estuve trabajando más de 14 horas para inmortalizar el que se supone que será el día más feliz de B y X. Llevo ya unos cuantos años haciendo esto, así que ya puede llamarme una "experta" en el arte del bodorrio...
Después de vivir de cerca este día "tan feliz" de tanta gente distinta, la única conclusión a la que he llegado es que nunca me casaré. Ya sé que no se puede (o debe) decir de este agua no beberé... pero yo estoy casi, casi segura que de este agua no, de otras muchas sí, pero de este agua no...
Y eso que esta última fue de las buenas. Ya sabes, de esas (pocas) en las que ves a los novios locamente enamorados. Más o menos, yo diría que de todas las bodas en las que he trabajado la mitad han sido de las buenas. Y la otra mitad han sido de esas en las que contaba más el qué dirán, el que ya tenemos una edad, el que queremos tener hijos, el que, total, ya llevamos diez años juntos, o nos casamos o lo dejamos, no?
¿Y qué tendrá el llevar un par de alianzas que a la gente le da tanta seguridad? ¿Es que no hay suficientes divorcios para que la gente entienda que "firmar un papel delante de un cura" no da la felicidad? Bueno, de un cura o del concejal de turno, no importa.
O acaso creemos que esa alianza va a atar a la persona a la que amamos a nuestra cama. Pero ¿no debería ser el amor (eterno) el que nos uniera para siempre?
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aaayy el amor....
ResponderEliminarya sabes que como buena romantica que soy, creo firmemente en el amor, ese amor del que bebes y bebes y como agua salada cuanto más bebes más sed tienes...
Lo de las alianzas te lo cuento otro dia...