domingo, 28 de septiembre de 2008
Señorita Alcayata
Yo odio a las alcayatas. Las odio profundamente. Si por mi fuera, erradicaría hasta la última alcayata de la tierra. Quedaría totalmente prohibido el uso y disfrute de la alcayata bajo pena de muerte. Ya supongo que pronto nacería un mercado ilegal de alcayatas, pero dispondría a gran parte del ejército en esta misión. Afganistán, Irak... para qué, si allí están los americanos... Los nuestros vivirían por y para el exterminio de la alcayata.
La alcayata, a ojos de una mente inocente, parece algo totalmente inofensivo, pero lo cierto es que poco a poco le va quitando el trabajo al noble tornillo y por supuesto, a su necesaria y también noble pareja, al taco. Que si una alcayata por aquí, otra por allá... y claro, como no hay que sacar el taladro del armario, antes de que te descuides tu casa estará rodeada de alcayatas chupasangre por todos lados. Allá donde mires, allá encontrarás una alcayata... con su plana superficie girando y girando sin parar... para que te fíes de ellas...
Lo dicho, antes de que te pase como a mí, ve corriendo a la caja de herramientas y échalas a todas. Sin piedad. No las escuches. Si es necesario, ponte unos tapones, de esos amarillos, de silicona... y pase lo que pase, no las mires a los ojos. Tu sólo deshazte de ellas...
Mi madre las adora. Las adora. Cualquiera de sus hijas diría, no sin una enorme vergüenza, que quiere más a las alcayatas que a su propia familia. Como si las alcayatas pudieran hacer algo por ella, aparte de "sostener" inútiles objetos a la pared, sin ninguna seguridad de que seguirán allí cuando vuelvas de trabajar...
Yo os he avisado. Sé que mi odio a las alcayatas es irracional y un sinsentido. Pero hacerme caso. Antes de que sea tarde. Repetir conmigo... NO A LAS ALCAYATAS!!!!!!!!!!!!
martes, 23 de septiembre de 2008
Síndrome de Estocolmo
Y la verdad es que llevo mucho tiempo sin escribir porque no quería escribir nada. Es raro porque yo siempre quiero escribir, siempre tengo ganas de escribir, pero cómo le dije a D, estos días no quiero, porque me pongo triste, y no me quiero estar triste.
Es extraño estar en un sitio que te gusta, dónde te gusta lo que haces, por qué lo haces, y la gente con quien lo haces. Y saber que en una semana ya no estarás ahí. Es extraño porque nunca me había pasado. Y mira que he trabajado en miles de sitios, pero esto, just this, nunca me había pasado. Me pregunto qué voy a hacer el miércoles que viene cuando den las dos, hora a la que salía todos los días desde hace 3 meses para ir a currar... Digo yo que algo tendré que hacer. Quizás comience a ir a la Bolsa a pasar la tarde con los jubilados. Total, ya conozco a unos cuantos... con tanta caída y subida que hemos sufrido los últimos meses...
Y no es que me vaya a quedar en casa sin hacer nada. Pero da igual. Lo voy a pasar mal. Es una especie de Síndrome de Estocolmo. Qué se le va a hacer... He caído... Echaré de menos a mi despiadado jefe. A ese jefe que me ha explotado sin piedad.
Ayer cuando llegué todo el mundo con quién me iba cruzando me decía, "qué pena... sólo te queda una semana"... Pues sí, sólo me queda una semana. Qué pena. Pero bueno, ya sabía lo que había desde un principio. Con lo que no contaba es con que me fuera a gustar tanto...
domingo, 14 de septiembre de 2008
NO AL GENERAL DE GAULLE
Así que se acabó. Y espero que se haya acabado de verdad. Ahora empezarán las taquicardias cada vez que me llegué un mensaje al móvil. Así de modernos son en mi universidad, las notas, por mensaje.
Nunca me ha importado aprobar o suspender. Esa es la verdad. Pero esta vez, supongo que por aquello de que si he aprobado, he terminado, pues si que me preocupan. Y mucho. Y me jode. También mucho.
Y si he de ser sincera, no tenía ni idea de quién era el general de Gaulle, ni la relación que podía tener con la Historia del periodismo español... Aunque ahora si lo sé. Y sé una cosa más. Si suspendo, será culpa de este señor. Bueno, realmente será culpa mía. Por no saber que debía saber quién era este señor. Y por no saber que ni profesor estima totalmente necesario que la nueva generación de jóvenes periodista (aunque no sea mi caso...) deban saber quién es este señor.
Y esto es lo que yo debía haber sabido:
"El pulso mantenido durante estos años entre el Poder y el Madrid terminó con el decreto de cierre el 25 de noviembre de 1971. La excusa fue un problema de irregularidades de FACES –empresa editora del diario– en cuanto a financiación y titularidad de acciones bajo fiduciarios, pero lo que provocó el cierre fue el artículo de Calvo Serer titulado: “Retirarse a tiempo. No al general De Gaulle”, en él no era preciso leer entre líneas para tratar de ver la identificación de Franco con De Gaulle como había ocurrido en otras ocasiones; en este artículo el paralelismo es evidente".
Pero bueno, ahora ya lo sé, no? Y eso es lo que realmente importa, no? Pues eso, no te acostarás sin saber una cosa más...
viernes, 12 de septiembre de 2008
Fuerza de voluntad, pero qué es eso?
Es increíble, cada vez siento esa "presión" más tarde... Debería de ser una especie de instinto de supervivencia que no te permitiese ir suspendiendo así como así... Y la verdad es que no lo es... O quizás es que ya lo he perdido, y lo que tengo que hacer ahora es convertirme en una persona seria y responsable y hacer un "planning".
Me refiero a que ayer, mientras no hacia nada, pensaba; "Mañana me levantaré muy pronto y empezaré a estudiar. A la hora de comer ya me lo sabré. Después de comer una siestecita, y luego lo repaso todo...". Era un plan cojonudo, no????
En vez de eso, lo que he hecho esta mañana ha sido levantarme tarde, desayunar, conectarme a Internet y hacer el gilipollas... En resumen, hacer todo lo posible para evitar coger un libro...
Y es una pena, lo sé... Es el ultimo esfuerzo, el último examen del año, de la carrera, quizás el último examen de mi vida... Aunque esto, sinceramente, lo veo difícil... El último empujón... Y mírame... cómo es posible que tenga tan poca fuerza de voluntad??? increíble...
Como si no me conociera. Me veo mañana levantándome a las cinco de la mañana para intentar estudiar "algo", quizás "la mitad" que va a caer... Ya sabes, con contestar bien la mitad debería valer, no???
martes, 9 de septiembre de 2008
Cual Windows que se precie...
Si al final, tengo un 10, pues bien. Si tengo un 0, pues bien también. Ninguna de las dos cosas me sorprendería lo más mínimo. Lo segundo me jodería un poco, pero sorprenderme... nada... Y es que tenía la esperanza de salir con la sensación de haber hecho un examen cojonudo, por aquello de inyectarme a mí misma una porción extra de confianza para el examen del sábado. Que por cierto todavía no sé si es el sábado a las nueve, o el viernes a las doce...
Pero voy a tener que conformarme con no tener la sensación de haber hecho un examen de mierda. Y sin mi confianza extra no sé qué voy a hacer. Casi nunca he suspendido un examen, en esta carrera habré suspendido uno o dos exámenes. Y no porque sea un ser superdotado con una inteligencia fuera de lo normal. Simplemente no me gusta hacer el ridículo, y si "no me lo sé", pues no me presento, y ya está. No suelo confiar en la suerte de última hora o en poder aprovecharme de la sabiduría del vecino... Además no soporto la sensación de pánico escénico que uno tiene instantes antes de volver la hoja del examen cuando una ni se ha leído los apuntes.
Así que confío en estos tres días que tengo, para "meter" en mi cabecita nada más y nada menos que tres siglos de la historia del periodismo de nuestro país. Sólo me lo he leído por encima, y ya estoy harta de las leyes de prensa (Sagasta y Fraga se podrían haber dedicado a otra cosa...), de Ortega y Gaset (y todos sus familiares, padre, abuelo, tíos y demás parientes), de el Liberal, el Heraldo, el Sol, el Censor, el Pensador... de El Parlamento del Papel... Y no porque no sea interesante, quién no está deseando saber más y más sobre los primeros periodistas en el exilio, por ejemplo... Lo que me mata es tener que memorizar fechas, nombres, contextos, reyes, regentes, Napoleón, golpes de estado, constituciones, bla, bla, bla...
Pero bueno, el sábado por la tarde quizás sea una licenciada más en periodismo. De esos licenciados que tiras una piedra y salen tres mil... pues de esos. No sé que haré ahora con mi vida... se va a quedar totalmente vacía. Qué haré ahora con las vacaciones, esas que no disfruto desde hace tres años por tener que gastarlas en los exámenes de febrero, junio y septiembre. Dios mío!!!!! Qué voy a hacer ahora????? Cuando tenga que coger vacaciones creo que mi cerebro se colgará cual Windows que se precie...
sábado, 6 de septiembre de 2008
Café sólo, isustancial a ser posible
"Estudiar sin pensar es tan inútil como pensar sin estudiar"
Kung FuTse (Confucio)
Se supone que yo debería estar estudiando, y en vez de ello, me dedico a pensar en sinsentidos que no me ayudarán para nada el martes próximo. Pero como muy bien dice ahí arriba, estudiar sin pensar es inútil. Y no dice en ningún momento que haya que pensar en lo que uno está estudiando. Así que yo me lo tomo al pie de la letra, y voy a pensar en... algo. Insustancial, si es posible.
Por pedir que no quede. Imagina que pudieses ir a un café y pedir un espreso, insustancial si es posible. Lo más seguro es que te sirvieran una minúscula taza con agua caliente, por la que tendrías que pagar, no sé, más o menos un euro. Pues yo, respecto a mis pensamientos, los prefiero insustanciales. Por lo menos en época de exámenes. Algo así como para evadir a mi pobre y sobrecargada mente. De todas formas, espero olvidar lo más pronto posible todo lo que introduzca en mi cabecita de aquí al sábado que viene. Uno tiene que ir lo más "ligero" de equipaje posible. Y gastar espacio en imbecilidades, pues como que no... Necesito espacio para saber cómo poner una lavadora, por ejemplo, algo mucho más útil y necesario.
Como el café insustancial, con todos los beneficios del café, pero sin quitarte el "tan necesitado sueño"... así son mis pensamientos.
viernes, 5 de septiembre de 2008
"Nunca he estado muy bien de la cabeza, pero a loco no llego"
Fragmento de Firmin
Sam Savege
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Algo de sensatez
Tengo que estudiar, lo sé. Tengo que hacerlo… pero es que me cuesta tanto… Lo intento. De verdad que lo intento, pero no puedo.
Y la cosa empieza a ser grave. Para el primer examen sólo me quedan 6 días y para el segundo, 9. No sé de qué me extraño. Nunca he podido estudiar. O por lo menos, no hasta que empezaba a sentir una extraña y profunda presión, a pocos días, o incluso horas, de los exámenes. Pero esta vez es grave de verdad. Es grave porque estoy en cuarta convocatoria, y en la Carlos III, estar en cuarta convocatoria significa estar en última convocatoria.
Y pensaba que eso me asustaría un poco… Ya sabes, en julio, cuando llegué de Londres, estaba convencida de que en agosto empezaría a estudiar. Un poco cada día, sólo un poquito cada día… Ilusa de mí. Cómo es posible que a estas alturas me conozca tan mal.
El primer examen no me preocupa. Realmente ninguno de los dos me preocupa demasiado. Por aquello a ser fiel al título de este blog, y mantenerme inconsciente cual niño de 5 años. Pero siendo sincera, el primero creo que lo tengo superado. Podemos llevar todo lo que queramos al examen… Y básicamente lo que he tenido que hacer es leer. Y como leer es una de mis pasiones, pues como que no es demasiado desagradable. Aunque signifique leer títulos tan interesantes como “La tiranía de la comunicación”, “La aldea global” o el apasionante “Comunicación y poder”. Y lo peor de todo, es que algunos de ellos, hasta me han gustado. No se los recomendaría a nadie… por aquello de que quiero seguir teniendo vida social, pero he de reconocer que he disfrutado leyéndolos…
El segundo ya es otra historia, y nunca mejor dicho. Historia del periodismo en España. No digo que no sea una asignatura interesante. Yo estaba en Londres, así que no tuve el placer de disfrutar de semejante adquisición de conocimientos. Incluso diría que leerlo puede llegar a ser muy interesante. Por lo menos a la gente a la que le guste la historia, como es, en algunas ocasiones, mi caso. Pero de ahí, a tener que estudiar hasta los artículos que escribió Ortega y Gasset, pues como que se me hace un poco más complicado.
Pero claro está, no he estado dos años y medio en la facultad, aunque decir “estar” es bastante iluso por mi parte, ya que este año todavía no he pasado por allí, y el año pasado fui unas 15 veces, y eso siendo generosa… para llegar ahora, a dos asignaturas de la codiciada y sobrevalorada licenciatura, y no aprobar. Pues como que no.
Y dado que me he propuesto, como objetivo en la vida, coleccionar títulos universitarios, tengo que empezar a pensar cuál será la próxima. Filosofía, Literatura comparada ó Psicología… Tiene más mérito si estudio algo que no me valga para nada con mis ya adquiridos conocimientos. Y puntúan doble las carreras sin ninguna salida profesional. En este caso, después de Bellas Artes y Periodismo, creo que ganaría Literatura comparada o Filosofía. Aunque esta vez, dado que tampoco pisaré “suelo universitario”, y para demostrar que me queda algo de sensatez, creo que me decantaré por la educación a distancia…
martes, 2 de septiembre de 2008
Nunca más...
Qué curioso cómo se nos olvidan las cosas que nos han hecho daño. Con el paso de los años, el dolor se recuerda distinto, menos amargo, más blando, más nuestro, como un recuerdo de la infancia. El tiempo les otorga un cierto estatus de herida de guerra que nos hace más grandes, mejores. Cierras los ojos, y piensas en aquel momento, en el que dijiste nunca más, nunca más volveré a tener x, o volveré a hacer y, o volveré a…
Y nunca más volveré a tener a tener un perro, es algo que dije hace ya muchos años. Porque el último que tuvimos murió en mis brazos, y su mirada es algo que no olvidaré nunca. El veterinario dijo que había que sacrificarlo, que estaba sufriendo mucho, y resultó que nadie podía estar en casa, así que estuve yo. Y mira que no me acostumbro. Por esta casa han pasado muchos perros, y los quieres, y mueren, y vienen otros, pero aquella vez fue demasiado para mí. Lo abracé en mis brazos, le miré a los ojos y esperamos. Y esperamos. Y Pablo, el veterinario, y yo, lloramos como sendas magdalenas…
Ver morir es algo que te transforma, es algo que pasa a formar parte de ti para siempre. Más por desgracia que por suerte, he visto morir a varias personas, y es algo que no olvidas. Se te graba en el alma, se te mete y se te mete y por muchos años que hayan pasado, ahí está siempre. Y siempre vuelve, y lo recuerdas cada día, en algún momento, como si fuera un suave brisa que entra por la ventana y te produce un escalofrío que te recorre todo el cuerpo. Pero para eso está el tiempo, para que recordemos cada vez con más amor y menos miedo.
Pero ahora, quizás, volvamos a tener un perrito…
lunes, 1 de septiembre de 2008
Aludidos
Hace un par de días “Amor y libertad” me hizo un comentario a raíz de uno que le había hecho yo… Hablaba sobre la verdad, y yo le escribí que, en realidad, y por mucho que la gente diga lo contrario, nadie quiere la verdad. La gente sólo quiere escuchar lo que quiere oír. Y no sólo es eso, a todo el mundo le da miedo la verdad. La verdad de los demás, y su propia verdad.
Y esta es mi verdad. Me refiero a todo lo que escribo aquí. Y aunque no sea toda la verdad, por lo menos esta es mi parte. Y digo esto porque en los dos últimos días me han hecho varios comentarios sobre el blog. Y en ese momento, mi cerebro ha hecho una especie de escaneo últra rápido sobre todo lo que había escrito. Y entonces, he sentido una especie de inmensa vergüenza, que se ha convertido en mi particular miedo escénico capaz de paralizarlo todo.
Hay varias opciones. Deshacerme de este blog y crear otro con un pseudónimo. Los mejores escritores lo hacen, así que no debería avergonzarme de ello. Otra opción es dejar de escribir sobre la gente que me rodea, pero esa queda descartada. Y la última, escribir sin pensar ni un momento quién puede leerlo o quien se puede dar por aludido.
Si me remonto al porqué de este blog, y si soy sincera, y aquí estamos para eso, tendría que decir que es un sustituto temporal de mi futuro psicoanalista. Pero dado que ahora soy, como decía mi ex, una pobre acomodada, tengo que conformarme con mi ciberFreud.
En una entrevista que hizo Buruaga a un escritor hace un par de semanas, éste decía que desde que se levantaba hasta que se acostaba, sus pensamientos estaban “novelados”, todos sus pensamientos eran una novela. Espero que no fuera en plan el Ulysses de Joyce, por aquello de que hay que mantener una mínima cordura… pero bromas aparte, me sentí terriblemente identificada.
No puedo no escribir, así que espero que nadie se sienta ofendido con nada de lo que escribo aquí. Y sólo por una razón. La gente que forma parte de mi vida, y que puede aparecer aquí, es gente a la que quiero. Porque solo gasto “reflexiones” sobre gente a la que quiero, y en casi todos los casos, sobre gente a la que admiro.
Así que, a todos los que me ayudáis a “reflexionar”, gracias.