jueves, 7 de agosto de 2008

Más compromiso... ¿pero cuánto?

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Cuántas veces hemos escuchado eso de que las mujeres quieren más estabilidad y compromiso. Cuántos hombres, quejándose de que su “chica” quiere verle más, salir más, presentar a la familia... de que su “chica” quiere absorber hasta la última célula de su ser... Y cuántas mujeres quejándose de que sus “hombres” no son capaces de un compromiso mayor...

Recuerdo una frase que el padre de un conocido mío dijo en la boda de su hijo. “Ya le han puesto el hierro”. Es una frase curiosa viniendo de un padre y refiriéndose a la alianza de su hijo, pero así es, le habían puesto el hierro. Y dudo que haya una mejor definición. Es esa sensación de estar atando a alguien para siempre. Aunque ya no hay un para siempre, ni siquiera en el mejor de los casos. He escuchado miles de veces decir eso de “cásate, y si va mal, te divorcias”...

En cierta ocasión estuve cerca de estar cerca de casarse, y creo que en parte fue eso lo que acabó con nuestra relación. Creo que me asusta bastante estar “atada” para siempre a alguien. No sé si debería achacarse a ser egoísta, quizás haya parte de eso, pero creo que se acerca más al miedo a depender de alguien. Con mi primer novio “serio” estuve tres años, con el segundo, cinco. Y desde entonces, mi instinto de supervivencia no me permite pasar de unas horas... Mi mejor “relación” duró apenas unos días, dos, para ser exactos.

Pero tengo que admitir que hay parejas que lo llevan muy bien, o eso creen... Llegan a sus acuerdos, y así ellos tienen la “sensación de ser libres”, pero no se dan cuenta que ellas siguen teniendo el control. Tengo un amigo, casado, que llegó a un acuerdo con su mujer... un día a la semana tiene el “pase per nocta” con el que puede salir con sus “amigotes” dónde sea... con la única condición de llegar antes que la niñera...

Y aunque no lo parezca, soy una persona terriblemente apasionada y romántica. De esas que se enamoran locamente sin ver los límites, y sin ver el estruendoso batacazo que siempre termino dándome. Soy de lo menos inteligente que te puedes encontrar... por lo menos en el plano emocional.

Y aunque presumo de ser liberal y nada celosa, seguro que si llegara a casarme tendría a mi marido atado al radiador de cualquier baño con ventana, por aquello de no asfixiarle, (queremos encerrarlo pero no matarlo) de nuestro nidito de amor... Por eso mejor no hacerlo nunca. Hombres, alejaros lo más que podáis de mi...

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