miércoles, 27 de agosto de 2008

Insomne

Hay pocas cosas en esta vida que me angustien tanto como no poder dormir. Aunque angustia no es la palabra. Más bien desasosiego, desazón, inquietud... Y no hay nada peor que la inquietud del alma…

Algo que debería ser tan fácil, tan innato, tan suave… como cuando los niños caen rendidos como flechas. Y da igual dónde estén. En una silla incómoda, en un lugar ruidoso, nada importa cuando les llega el sueño, como cuando le llega la inspiración al poeta… más vale que tenga un lápiz a mano, porque no se puede hacer nada ante la visita inesperada de la inspiración. Como con el sueño de un niño…

Nuestro amigo, el sueño. Y a veces nuestro peor enemigo, el sueño. Y te sientes impotente. Algo que no puedes comprar, ni cambiar, ni dejar para después, ni esperar a que llegue en un momento mejor… El dormir no es algo negociable. Como la mayoría de las cosas importantes en esta vida, si lo tienes, no lo sabes. Y si lo pierdes, ay, si lo pierdes...

Durmiendo soy feliz. Increíblemente feliz. Como cuando lees un buen libro, soñando puedes estar en cualquier lugar, con cualquier persona. Incluso cuando tienes una pesadilla. Despiertas, y se acabó el dolor. En la vida el dolor duele. En los sueños, el dolor te arropa, te da otra oportunidad.

Dormir para siempre, caliente, susurrante, inerte. Dormir sola o dormir con alguien. Hoy no importa. Hoy solo quiero dormir… Lejos queda ya cuando no quería despertar. Ahora quiero, pero entre despertar y despertar, en el dormir está mi hogar.

1 comentario:

  1. Yo hay días, que digo días, semanas enteras en que me metería en la cama y daría por hecha la existencia.

    Un beso.

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