jueves, 14 de agosto de 2008

Me parte el alma

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"Las guerras seguirán mientras el color de la piel siga siendo más importante que el de los ojos".

Bob Marley


Llevo un buen rato viendo el telediario. Georgia y el Líbano. Veo las imágenes e intento ir más allá. No comprendo cómo la gente puede ver cosas así y darse la vuelta y seguir cenando. A mí me dejan hecha polvo. Es más, intento comprender el espíritu humano y cada vez me alejo mas de él.

Hace apenas unos meses, cuando vivía en Londres, conocí a Alex, un chico de Georgia. Si he de ser sincera, había escuchado alguna vez algo sobre Georgia, pero nunca me había interesado demasiado. Él me contó muchas cosas... pero lo más triste es que las primeras imágenes que he visto de su país son las de la guerra.

Me pregunto qué pasaría si nos pasara a nosotros algo así. Vemos, leemos y escuchamos noticias sobre la guerra, pero parece que nos traspasan. Vemos a gente que hace unos días vivía como nosotros, y que ahora deambulan por las calles buscando algo de pan y agua, y mirando al infinito, a un lugar dónde apenas unos minutos atrás estaba su casa.

Y no sé qué es lo que más me entristece. La situación de esta gente, o la nuestra. Hemos perdido todo huella de humanidad. Veo a los niños y se me parte el alma. Me imagino a mi sobrina, si perdiera a sus padres, su casa, su vida, y se me parte el alma.

Me siento desolada, y avergonzada por la gente de este lado del muro. De los afortunados hombres blancos que lo tienen todo y que no dudan un momento en aplastar un país con tal de no pagar diez céntimos más a la hora de echar gasolina. Y hasta dónde vamos a llegar? Y hasta dónde podríamos llegar? Seguramente no tengamos límites. Haremos todo lo que tengamos que hacer por conseguir el próximo modelo de iPhone.

Siempre me he considerado muy empática. Quizás demasiado. Cuando me llega la revista de médicos sin fronteras la mayoría de las veces soy incapaz de leerla. Porque me duele no poder hacer más. Porque me duele el mundo en el que vivo. Porque me duele la gente que me rodea.

Hoy me decía un compañero de curro, en un viaje en taxi bastante fructífero, que le era imposible creer en Dios. Qué solo necesitaba abrir un periódico para reafirmarse en su no-creencia en Dios.

Yo también me pregunto como la gente puede creer en Dios, y en la crueldad de Dios. Durante más de 15 años he ido a un colegio religioso, pero no llegué a cumplir los 8 años y ya me había declarado atea. Me cabreé con él, y por ahora nada me ha hecho cambiar de idea, pero eso ya es otra historia...
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