Este último año, por unas u otras razones, he tenido que hacer miles de entrevistas. Y al decir miles de entrevistas, quiero decir miles de entrevistas. Desde las más surrealistas en Londres, donde me preguntaron, por ejemplo, qué animal sería, si pudiese ser un animal. Hasta las más profundas, donde me pidieron que describiera el momento más traumático de mi vida y cómo reaccioné ante él.
Evidentemente tras estas experiencias una aprende a mentir muy bien. No porque tenga un especial interés en “maquillar” mi currículum, que no lo tengo. Pero de lo que si que no tengo ningún, absolutamente ningún interés, es de contarle a un desconocido mis “traumas” más profundos.
¿Realmente en una empresa necesitan saber estas cosas? ¿Hasta dónde pueden llegar en una entrevista de trabajo sin traspasar el límite de lo éticamente correcto?
Supongo que uno puede negarse a responder ciertas preguntas, pero me parece mucho más seguro inventarse, sobre la marcha, una situación hipotética que describa lo que te están pidiendo. Tienes que tener una gran capacidad inventiva, o mucho morrro, pero así es la jungla.
También son graciosas las preguntas tipo “descríbete en cuatro palabras”, o “dime cómo te describirían en cuatro palabras tus jefes o compañeros”. Es increíble cómo le gusta a los entrevistadores hacer estas preguntas. Siempre caen… y sinceramente, ¿cómo pueden creer que la gente es sincera respecto a ello? Nadie va a decir la verdad… “Siempre soy impuntual, desordenado, poco responsable y me ducho una vez al mes”. Más bien escucharán un “soy responsable, puntual, me gusta trabajar en equipo y si es preciso tomo decisiones rápidamente”.
Hay miles de páginas en Internet donde te dicen cómo y qué cosas hay que responder a estas preguntas “tipo”. Te dicen qué es lo que los responsables de una empresa quieren escuchar. Por ejemplo, la última teoría que escuché, es que hay que decir cosas que se pueden llegar a aprender en los defectos (como programas informáticos, etc), y cosas imposibles de aprender en las virtudes (soy creativo, innovador, etc). Tiene su lógica aplastante, pero aún así me resiste a creer que los “entrevistadores” se crean estas cosas…
Sin ir más lejos, en mi última entrevista, que fue para un master, me hicieron estas mismas preguntas. Y sinceramente, no tengo ni idea de la respuesta. Eso si, sabía exactamente lo que ellos querían escuchar.
Definirse a uno mismo es sumamente complicado. Me pregunto si la gente que no tiene que hacer entrevistas de trabajo se hará estas preguntas. Es un buen ejercicio de “autoestudio” de uno mismo, valga la redundancia. Pero creo que yo jamás me habría intentado “resumir” en cuatro palabras de no ser por las entrevistas de trabajo. Y aún habiendo hecho un montón de ellas, sigo sin saber cómo soy…
No hay comentarios:
Publicar un comentario