lunes, 25 de agosto de 2008

Los eternos insatisfechos

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Hace unos meses, antes de volverme a Madrid, fui al carisisísimo cine londinense por última vez… Y Sexo en Nueva York fue la película elegida, por mi queridisísima amiga Reyes.

Hay una escena en la que la pelirroja (que me perdonen los frikys de esta serie porque no me sé sus nombres…) hacía un comentario bastante tremendo, a mí entender. Pero adivino que bastante común, también a mi humilde entender…

No me acuerdo cómo transcurría la escena, pero era algo así… Ella no quería volver con su pareja de toda la vida, pero tampoco quería dejarla… Un absoluto quiero y no puedo… Y por qué, pues muy sencillo. Quizás había algún hombre mejor esperándola a la vuelta de la esquina…

¿Cuántas personas están en la misma situación? Quiero a mi pareja, pero no lo suficiente. Estoy con ella, porque no quiero estar solo/a, pero espero que en cualquier momento, mi príncipe (o princesa) azul, aparezca en mi vida, con una pasión tal, que no me haga dudar ni un segundo de que él y no ningún otro, es el elegido.

No sé si este comportamiento debería tratarse como egoísta, cobarde… o ambas cosas a la vez. Es tremendo pensar que nuestra pareja es lo bastante buena como para “entretenernos” mientras esperamos a que llegue el hombre ideal, pero no lo suficiente para que sea nuestro “hombre ideal”.

Ayer leía una encuesta en la que las mujeres de Dublín manifestaban estar insatisfechas, con respecto a sus maridos, en el segundo año de matrimonio. No he encontrado nada respecto a los hombres, así que no puedo opinar…

¿Quiere decir eso que realmente las mujeres somos las “eternas insatisfechas”? ¿O sólo se trata de un cliché sin ninguna credibilidad? ¿O que ambos, hombre y mujeres, esperamos que el hombre/mujer perfectos irrumpan en nuestras vidas sacándonos del habitual tedio amoroso en el que vivimos????

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1 comentario:

  1. por eso apoyo yo la libertad, así ese problema no se plantea, que haya libertad absoluta en todo momento, si te quiero hoy y mañana y pasado no es por pareja ni por relación ni por compromiso, es porque de verdad cada día deseo quererte, pero no firmamos: el amor está vivo o no lo está, tratar de atarlo no tiene sentido

    beso

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