miércoles, 20 de agosto de 2008

Un día triste

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20 de agosto. Hoy ha sido un día extraño. Y lo ha sido por múltiples razones.

Primero, he llegado a la redacción y antes de decir hola, ya me han mandado a la T4, por el accidente de Barajas. Eran las 3 menos 5, y no sabíamos qué había ocurrido. Íbamos en el coche, y nos llamaban cada 5 minutos desde la redacción para informarnos de lo que estaba pasando.

Y allí estábamos, un cámara, un fotógrafo y yo. Hemos llegado al lugar y no había manera de acercarse a menos de varios kilómetros del accidente. Hemos preguntado, hemos seguido a la gente, y hemos intentado “captar” la imagen del día.

Y tanto nosotros, como los demás medios, andábamos por allí como si se tratara de cualquier cosa menos de un accidente en el que morían cientos de personas. ¿Dónde ha quedado nuestro corazoncito? Ya sé que es nuestro trabajo, y que eso es lo que tenemos que hacer, pero al igual que nosotros, imagino que ocurrirá igual con el presidente del gobierno o con cualquier persona que haya tenido que anular sus vacaciones para estar en el Ifema y hacer alguna declaración con la lágrima colgando ante las cámaras.

Ayer me quedé despierta hasta las 3 de la mañana viendo La Cortina de Humo. Y sé que no es lo mismo, pero también me hizo pensar hasta qué punto los políticos son sinceros cuando se trata de temas que implican los sentimientos de la gente. Supongo que habrá de todo, pero cuando lo que estás haciendo es tu trabajo, ¿Queda algún lugar para los sentimiento de verdad? Más bien, me decanto por pensar que ellos saben muy bien lo que tiene que decir y cómo lo tienen que decir. Qué voz poner, qué corbata ponerse, a dónde mirar… Hoy he visto tantas declaraciones de políticos, que he terminado un poco hastiada…

Pero hoy ha sido un día triste para mí por otras razones. En el día de hoy, pero hace más de 20 años, moría mi padre. De vacaciones en Menorca, y allí estaba yo. Y supongo que así me quedé. En cierta ocasión, me dijo una psicóloga que cómo era posible que estuviera tan bien. Aunque lo que ella no sabía es que nunca he estado “tan bien”, más bien, decidí olvidar. Cosa que últimamente se me da muy bien… Y como hay que buscar siempre el lado “bueno” de las cosas, para mí el lado bueno de las cosas, ahora, es haber llegado a comprender que cada día es un regalo. Sólo tenía 5 años más de los que yo tengo ahora. Así que dentro de 5 años, por así decirlo, para mí, cada día, será un regalo más.

Espero que estos días no me manden a la Almudena. Pese a mi pasión por los cementerios de todo el mundo, nunca he vuelto a la Almudena. Una vez lo intenté, pero no pasé de la puerta. Y fui al funeral de mi abuela, pero nunca más he regresado. No es que sea muy católica, así que supongo que Dios me perdonará… Y como dice Woddy Allen, “para ti soy un ateo, para Dios, la oposición”.

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2 comentarios:

  1. Aquí va un regalo músico-poético:

    http://www.letrascanciones.org/manolo-garcia/nunca-el-tiempo-es-perdido/vendran-dias.php

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  2. Besos y adelante con los faroles...por cierto: ¿Cómo es posible que el nombre de nuestros blogs se parezca tanto?

    Ya me contarás. Por cierto, échale un vistazo al mío, te he incluído en la lista de mis empollonas preferidas. Si acritud.

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