Esta última semana he semana he estado pensando mucho en la naturaleza humana. Aunque no tanto en la naturaleza humana como en una pequeña variante de esta.
Como en las antiguas cartillas de los militares en las que la valentía se “presuponía”, resulta que la capacidad de reflexión, en mi opinión, también se le “presupone” al ser humano, aunque no haya ninguna, y repito, ninguna, prueba tangible de ello.
Se supone que el hombre es el único animal que no se tropieza dos veces en la misma piedra. Lo siento, pero yo discrepo totalmente con esta afirmación. Es más, no es que tropecemos en la misma piedra, es que tropezamos, y tropezamos, y tropezamos… y hasta dormimos cada noche con la susodicha piedra.
En mi caso, me confieso enfermizamente recurrente. Pongamos un ejemplo. Supongamos que el médico nos dice que no podemos comer más chocolate. Que si comemos más chocolate terminaremos con nuestro hígado y moriremos lenta y dolorosamente mientras esperamos un donante en la cama de un hospital.
El ser humano “medio” no podrá dejar de comer chocolate. Es más, cuanto más le digan que no puede comer chocolate, más querrá darse el atracón de su vida.
Como me ha pasado muchas veces en mi vida, ahora me encuentro en la misma situación. He probado muchísimos tipos de chocolate; de naranja, de fresas, de menta, con leche, amargo… (éste es el mejor, el chocolate amargo…) supongo que con la estúpida confianza que tiene el ser humando en ese 0.1% de probabilidades de que el chocolate que estás probando sea el único en el mundo que no te destroce el hígado. Evidentemente ese 0,1% no existe, pero ¿de qué otra manera vamos a justificar el riesgo que corremos con su consiguiente y posterior viaje al hospital?
Y así ando yo. Sé que no debería probar el chocolate. Soy totalmente consciente de que no “puedo” probar este chocolate. Lo sé. Si fuera inteligente, lo dejaría ahora mismo. Tiraría a la papelera hasta la última traza de chocolate que corre por mis venas. Porque ahora sólo me duele un poco el estómago, y sería el momento de hacerlo. Sé que tendré que hacerlo, lo sé… que antes o después el chocolate quedará totalmente desterrado de mi dieta. Entonces, ¿Por qué tengo que esperar a estar en el hospital, muriéndome, pidiendo otra oportunidad, y prometiendo que jamás, jamás de los jamases, volveré a acercarme a menos de 100 metros de una tableta?
No sé por qué presupongo que todos los humanoides somos iguales. Que algún día en el pasado el ser humano decidió no pensar más. No ver los pros y los contras de las cosas, no hacer un examen exhaustivo, no reflexionar…
Pero ayer me di cuenta de que las cosas no son así. En clase hicimos un test que nos clasificaba en cuatro diferentes perfiles de “comportamiento social”. Al principio estaba totalmente en desacuerdo con mi resultado. Yo me creía “amigable” y he descubierto que soy “expresivo”. Ha sido un duro golpe. A nadie el gusta descubrir que no sabe nada de sí mismo. Que todo lo que creía sobre sí mismo no tiene nada que ver con la realidad.
Así que he descubierto que hay mucha gente todo lo contrario a los “empachados” de chocolate. A los empachados de todas esas cosas que nos harán daño, pero a las que no somos capaces de renunciar. Existen muchas personas que no son capaces de dar un paso sin haber hecho antes miles de “estudios de riego”, personas que no se acercarían ni a un metro de una tableta de chocolate. Aunque estuviera totalmente cerrada al vacío.
Así que así soy yo, valga la redundancia.
Alta Empatía, abierto, orientado a personas, informal, amistoso, extrovertido, impulsivo, comunicativo
Alta Asertividad, competitivo, exigente, activo, determinado, extrovertido, expresa necesidades abiertamente, decisivo, obstinado.
Alta empatía + alta asertividad - estilo expresivo
El estilo expresivo:
Los expresivos suelen enfocarse en sueños del futuro que a veces les hacen perecer irrealistas, imprácticos e irresponsables. Pero pueden incitar el entusiasmo de los demás y estimular y espolear los ánimos de las personas que le rodea. Incansables en su búsqueda del futuro, a veces saltan de una idea o acción a las siguientes. Las ideas del expresivo son muy a menudo basadas más en la intuición que en un proceso intelectual metódico, y por lo tanto suelen tener bastante de creativo. Pero el expresivo puede equivocarse si deja que sus deducciones se basen solamente en opiniones emocionales, sin contrastarlas con un análisis más estructurado.
En los negocios, los expresivos tienen cualidades de liderazgo naturales y son orientados a persona . Sufren si tienen que trabajar dentro de reglas y estructuras estrechamente definidas, y para ello necesitan algo de ayuda para organizar su trabajo. Pueden inspirar a otros a alcanzar sus objetivos, pero a veces necesitan escuchar más a los demás y estructurar mejor su preparación previa.
Así que visto esto ¿Para qué luchar contra los empachos de chocolate? Creo que mi única solución está en encontrar algún medicamento que me cure el dolor de estómago. Supongo que mi estrategia debe dirigirse a curar los síntomas. Debo conformarme con eso... Me quedo con eso de que "suelen enfocarse en sueños del futuro que a veces les hacen perecer irrealistas" y que "las ideas del expresivo son muy a menudo basadas más en la intuición que en un proceso intelectual metódico". Acojonante que haya tenido que asistir a un master de 16.000 euros para descubrir algo así. Sin palabras...
No necesito un test para saber que eres delirante...un abrazo mío y de las ardillas nazis que te echan de menos, cantidad.
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