Y os preguntaréis qué hacía yo este sábado pernoctando en semejante lugar. Pues trabajar, qué iba a hacer... Para cualquiera el haber terminado de currar a las seis de la mañana y tener que dejar la habitación a las doce es un suplicio, sobretodo después de haber trabajado unas doce horas ininterrumpidamente. Pero para mí fue más bien un alivio. Un par de horas más en semejante hostal, y me hubierais encontrado el domingo en la sección de sucesos del periódico.
Trabajar, trabajar, trabajar... maldición divina. De lunes a viernes en la oficina, los fines de semana de boda en boda, y quizás, durante la jornada de verano de julio y agosto, haciendo prácticas en algún medio de comunicación donde me explotarán hasta que no me quede una gota de sangre en las venas. La cosa está muy mal, y hay que ganarse el pan, y aún trabajando 60 o 70 horas semanales, algo que ya he hecho en más de una ocasión, no tendría ni para comprarme un triste cuchitril... y después de lo visto este sábado, nunca más...
Menos mal que siempre me quedarán las fotos de la BBC, para los poco entendidos, Bodas, Bautizos y Comuniones. Y menos mal que me gusta, y que realmente me divierto (menos cuando estoy currando en Mérida y me tengo que duchar en un baño donde soy consciente de que si toco alguna de las paredes, moriré al instante). Y menos mal que las bodas que me quedan este año se celebran a menos de 1oo kilómentros... Demasiados menos mal...
No hay comentarios:
Publicar un comentario