miércoles, 31 de diciembre de 2008
Por fin se va...
Es curioso el poder que tiene sobre nosotros la llegada del nuevo año. Curioso, sobre todo, porque es un poder inmenso y efímero. Mejor dicho inmensamente enfímero. Todos hacemos propósitos de año nuevo que nunca cumplimos. Muchas veces lo intentamos, pero llegan como mucho a mediados de enero. En ese punto ya los hemos olvidamos y nos encontramos inmersos en la horrible rutina que nos caracteriza.
También me fascinan todos los rituales que seguimos para dar la bienvenida al nuevo año. Que si ropa interior roja, que si hay que comer lentejas, que si hay que brindar con algo de oro en la copa... y un largo e interminable etcétera.
Este año, en mi casa, hemos decidido no hacer absolutamente nada de nada, de nada, de nada. Llevamos muchos años haciendo estos ridículos rituales y jamás han funcionado. Así que se acabaron. Del todo...
Esta vez empezaré el 2009 sin rituales, sin poner el pie derecho primero, sin propósitos de año nuevo... Simplemente seré yo.
lunes, 29 de diciembre de 2008
Mi taza...
Ahora he puesto a su gemela encima de un estante y le he prohibido a todo el mundo que la use. Bajo pena de muerte. Mira que si me tengo que ir a un Caffé Nero en Londres a robar una taza... Es lo único que saqué de 2 meses explotada en una cafetería... un par de tazas. Y he asesinado malamente a una de ellas. Pobre. Así es la vida. Antes o después tenía que pasar. Sobre todo por la torpeza que caracteriza a nuestra familia...
Y ahora estoy muy malita. La "bruja" de mi sobri, vino a pasar el sábado en casa. Y no os creáis que dejó a sus viruses y a sus fiebres en casa... No, se los trajo a todos. Y así estoy yo ahora. Todas las navidades enferma!!!!!
Pues eso, porque estoy que no duermo hasta que llegue la noche de Reyes, que si no...
martes, 16 de diciembre de 2008
"Miles de trabajadores protestan hoy en Estrasburgo contra la jornada de 65 horas"
En un primer momento uno no sabe si esto es de coña o va en serio. ¿65 horas semanales currando?, ¿13 horas diarias?
He querido hacer un simulacro de lo que sería mi vida si trabajara 65 horas semanales. Más que nada para ir pensando en el suicidio a tiempo.
7:00 Me levanto, de ducho, me visto, desayuno…
8:00 Me voy a trabajar. Si me puedo teletransportar, pues mejor que mejor.
8:30 Comienza la jornada laboral.
15:00 Como. 30 minutos como máximo. No hay para más.
15:30 Sigo trabajando. Llevo ya 6 horas y media. Sólo quedan otras 6 y media.
22:00 Termino el curro. Ya no sé ni como me llamo. No siento las piernas y ya casi no veo el ordenador.
22:30 Llego a casa.
23:00 En media hora, he cenado, me he lavado los dientes, he visto 5 min de televisión, y he leído en la cama 3 minutos y medio.
24:00 A dormir 8 horas, que mañana hay que rendir.
Nos olvidamos de tareas banales que hacemos todos los días... Lo siento, hombres del mundo, ya no nos volvereís a ver depiladas, recién llegadas de la peluquería, con las uñas pintadas, etc, etc, etc... Que una tiene que dormir!!!! Y de follar, por supuesto, ni hablamos!!!!
Creo que voy a ir pensado en los métodos para suicidarse menos dolorosos… Y yo me pregunto… Pagarán más, no? No nos harán currar el doble y pagarnos lo mismo. En ese caso, me suicido hasta con dolor!!!!!!!
domingo, 14 de diciembre de 2008
Manías robadas
¿Qué más? Muchas más cosas... Tampoco puedo salir de casa sin hacer mi cama. Y esta maravillosa manía se la debo a mi madre. de N, tengo otra. No salir ni a por el pan, sin maquillarnos como puertas. O beber tés en el curro, o...
Y así podría enumerar millones.
En fin... ¿cuántas de las cosas que hacemos son "nuestras"?. Aunque parezca mentira, muchas menos de las que creemos. No somos más que la unión de millones de trocitos de todas las personas que nos rodean, o que nos han rodeado alguna vez.
Y supongo que yo también habré dejado alguna que otra de mis manías "impresas" para siempre en el quehacer diario de mis coetáneos... o eso espero. Sino, qué existencia más triste!!!
martes, 9 de diciembre de 2008
Dios tiene sentido del humor!!!!
Iba conduciendo por la carretera de la Coruña, y al acercarme a la salida de la M40 hemos empezado a atascarnos. Eso no es algo extraño, aunque sí lo es cuando son las dos de la tarde de un martes. Seguíamos atascados, y cada vez más atascados, cuando he reparado en el cartel luminoso de "carril derecho cortado".
Lo primero que he pensado, como es natural, es: "menudo accidente debía haber para estar los tres carriles parados". Y según me iba acercando al susodicho accidente, me ha quedado totalmente alucinada.
Un camión había embestido por detrás a un coche fúnebre y había destrozado la puerta trasera, que estaba totalmente hecha añicos. El ataúd se había abierto, y el conductor y la pareja de la Guardia Civil estaban colocando, como es debido, al pobre hombre (o mujer) en su caja mortuoria.
Realmente debe ser una putada. Te mueres, y encima de que estás muerto, en el trayecto al cementerio, te embiste un camión y sales volando, con ataúd incluido, a la carretera. Es acojonante. El culpable ha sido el camión. Y yo me pregunto, quién pagará los desperfectos del ataúd... el seguro del camión???? Increíble... E imagina a la familia... Todos los coches, que seguían al fúnebre, estaban ahí parados esperando a que volvieran a meter al muerto en la caja.
Con esto, vuelvo a corroborar, que Dios tiene mucho sentido del humor!!!!
lunes, 8 de diciembre de 2008
Que llueva, que llueva
Me gusta la lluvia. Me gusta el sonido de la lluvia contra los cristales. Me gusta la humedad. Me gusta estar en la cama, de noche, a oscuras, y escuchar sólo el sonido de la lluvia, constante, sin fin. Me gusta mojarme. Me gusta levantar la cara hacia el cielo cuando llueve, y mojarme. Me gusta conducir cuando llueve.
Sólo hay una cosa que no me gusta cuando llueve. Que se me calen los pies. La sensación de pies mojados dentro de los zapatos. Andar, y notar el chuf, chuf, chuf, del agua dentro de los zapatos. Eso es lo único que no me gusta de la lluvia. Que se me calen los pies.
Por todo lo demás, "que llueva, que llueva..."
sábado, 6 de diciembre de 2008
Otros inquilinos
No recuerdo desde hace cuánto tiempo, pero desde hace ya bastantes años, siempre que se acercan las vacaciones, puentes, etc. me pongo mala. No sé cómo lo hago. Pero así es. Debe ser que mis "viruses" han sido modificados molecularmente con algún tipo de inteligencia superior. Pero de alguna manera, saben dónde y cuándo atacar.
Por un lado me viene bastante bien. Dada mi arruinadísima situación económica, esto me obliga a no salir de casa y no gastar un duro. En este sentido tengo que agradecer a mis "queridos inquilinos" que se preocupen tanto de mis finanzas.
Pues eso, que me vuelvo al sofá, bajo un manta, con un té en la mesa y con un rollo de papel higiénico que me sigue donde quiera que voy.
domingo, 30 de noviembre de 2008
Quiero los cadáveres
Cierto es que está abierto a cualquiera. A cualquiera que navegue, y en su navegar se encuentre en mi casa. Pero no es cierto que esté abierto a los que quieren perturbar de mala manera mi paz mental. Y mucho menos la espiritual, que bastante "tocada" anda ya. Menos mal que no son virus muy dañinos. Más bien son "tocapelotas".
Pero qué necesidad tengo yo de pasarme horas y horas delante del ordenador intentando matar a estos cabrones, a estos minúsculos bichitos que no hacen más que abrir ventanitas con mensajes no muy navideños... Y si creen que voy a pagar el antivirus que estos mensajitos dicen que acabará con ellos, están apañados.
Para eso está mi cuñado... Cual súper héroe, con capa roja incluida, tendrá que venir y cargárselos a todos. Nade de "los quiero vivos". Yo no, yo quiero los cadáveres. Directamente. Aquí no hay piedad que valga.
Si consigo acabar con ellos, o ellos con mi paciencia, mañana lo sabréis.
viernes, 28 de noviembre de 2008
Dominó compulsivo
No sé si a vosotros os habrá pasado igual, pero últimamente he vivido con la sensación de una cierta inmunidad. Como si, a pesar de todas las cosas horribles que le pueden pasar a una persona, y por supuesto, a mí también, pese a todo ello, las cosas fluyeran solas.
Es más, creo que si las dejas fluir solas, llegan donde tienen que llegar. Si imagináis un dominó, en el que cada pieza te lleva a la siguiente, y a la siguiente, y a la siguiente… me veréis a mí. Soy un dominó. Es más, vivo en un dominó. Creo que soy la pieza del 3 y el 5. El 5 me gusta, pero el 3 no mucho.
Pero los números pares no me gustan nada. Hace unos días escuché que no sé qué empresa americana (como son los yanquis) tenían todos los equipos de trabajo con un número par de empleados. No tienen un solo equipo o departamento con un número par. Si en un departamento de 3, necesitan alguien más, entonces contratan 2, para ser 5. ¿Y, por qué? Muy simple. Los grupos de números pares no se ponen nunca de acuerdo.
Es curioso, yo no soy sólo yo. Me refiero que dentro de mí hay unos cuantos seres pululando a sus anchas. ¿Serán número par o impar? No sé por qué, pero me da que sean quienes sean, son número par. Por eso nunca me pongo de acuerdo en nada, ni siquiera conmigo misma.
Aunque volviendo a mi disertación primera, soy un dominó. O mejor dicho, vivo en un dominó. Cada cosa que hago, o cada persona que conozco, me llevan a la siguiente, y a la siguiente, y a la siguiente. Todo enlazado, y bien enlazado, como una súper cadena de 29 años de largo. Supongo que a todos nos pasará igual, pero creo que a mí me pasa demasiado, con un cierto toque maníaco-compulsivo.
Pero bueno, ahí está un poco la gracia de la vida, ¿no? Dejar de pensar tanto y dejarse llevar, ver dónde nos lleva la marea. Y allí, volver a empezar…
jueves, 27 de noviembre de 2008
Larga vida al BIC
Si, habéis leído bien. Tengo que vender el bolígrafo. El bolígrafo BIC, para ser más exactos. Me encanta la palabra bolígrafo. Creo que hemos perdido la capacidad de ser seducidos por las palabras. Bolígrafo, bolígrafo, bolígrafo…
En la clase de esta tarde, Habilidades gerenciales (creo), tenemos que “presentar” un invento. Tenemos 3 minutos para “vender” algo a la audiencia y convencerles. Y ese “algo” tiene que ser un invento. Nos van a grabar y a analizar nuestras “habilidades” para hablar en público.
La mayoría de la gente se ha decantado por la cámara de fotos digital, el USB, el ordenador, el móvil. Pero, sinceramente, creo que hay millones de cosas que han sido mucho mejores inventos.
Al principio me inclinaba por algo tipo el papel higiénico. Qué mejor invento que este. ¿Qué otra cosa nos es tan útil como el papel higiénico? Pero dadas las connotaciones escatológicas, preferí buscar otro. Pasé por la fregona, el chupa-chups, el lavavajillas, la nevera, y un largo etcétera de cosas que nos hacen la vida más fácil cada día.
Y así llegué hasta el bolígrafo. ¿Os imagináis qué engorro tener que ir a todos lados con las plumillas, tinteros, papeles secantes, etc?
Me parece un invento genial. El bolígrafo. El lapicero también lo es. Sin duda. Yo casi prefiero un buen lapicero del número 2 que cualquier otro instrumento de escritura. Pero el lápiz como que no es serio. Lapicero, otra palabra increíble.
Para el que no lo sepa, el bolígrafo es un invento que se produjo en 1948 en Hungría. Un dato muy importante para los jugadores compulsivos de Trivial. Y también para el que no lo sepa, es una de las cosas más vendidas en todo el mundo.
Pues eso, larga vida al BIC!!!!
Si os ha gustado este post, VOTADME!!!!
http://reflexionesdeunamujerinsustancial.blogspot.com/2008/11/1-ao-en-1-post.html
jueves, 20 de noviembre de 2008
1 año en 1 post
Resumir cualquier cosa en 365 palabras no es fácil. Pero resumir un año entero en 365 palabras es algo casi imposible.
¿Qué puedo contar con 1 palabra por día? En mi caso, gracias a lo profundo de mi amnesia recurrente, creo que podría contar con 3 palabras por cada día que logre recordar de forma aceptable.
Todos mis recuerdos viven, se reproducen y mueren en una especie de nebulosa, mitad gris, mitad húmeda. Son una suerte de sueño entre lo vivido, lo imaginado y lo inventado.
2007, recuerdo, no fue un gran año. No es por lo que pasó, o por lo que yo creo que pasó. Tampoco es por lo que hice, o por lo que no hice. Más bien es una sensación que me entra en el estómago cada vez que pienso en ello.
2008 llegó como un huracán. Dejé el trabajo, mi casa, a mis amigos, a mi familia, y mi país. Y aunque he vuelto a mi país, no he llegado a recuperarlo del todo. Por muy absurdo que parezca, sigo siendo ciudadana española residente en Reino Unido. Eso es algo que tendré que solucionar pronto.
Mi vida en Londres, como todo en la capital inglesa, fue de un tono entre azulado y verdoso, húmeda, suave y con un constante hilo musical. Rodeada de gente estrafalaria, con más tuercas bajo la cama que sobre la cabeza, tuve muchos momentos casi rayando el absurdo. Y conocí gente que espero no olvidar nunca. Cosa harto difícil, cuando no recuerdo ni a mis propios parientes.
Acabada mi aventura londinense, pero con mis neurosis todavía vivas y con más ganas de jugar que nunca, volví a mi casa, a Madrid. Y aquí estaba esta mañana, en Madrid, intentando adivinar dónde estaría Ryan, mi mejor amigo en Londres, y de quien, tras la vuelta a los números de teléfono y direcciones españoles, había perdido el contacto.
Hoy me ha escrito. Y me ha hecho muy feliz. Creía que no volvería a saber de él, y ahora sé que está en California con planes de trasladarse a Argentina. Sin duda lo mejor del 2008. Los amigos que al otro lado del mundo siguen acordándose de ti.
martes, 18 de noviembre de 2008
Una de humor...
Les Luthiers
Acabo de "chocarme" de bruces con esta cita. Increiblemente cierto, no?
Menos mal que todavía soy pequeña
Imagina un lugar con un montón de gente todos en la misma situación. Sería un caos total. No creo que sea así. Hay tanta gente tan segura de lo que quiere. Por una parte les envidio a todos, pero por otro, qué aburrido, ¿no?
Menos mal que todavía soy pequeña. Todavía puedo cambiar de rumbo unas cuantas veces. Me siento como cuando estaba en BUP. En apenas dos años decidí que quería ser unas veinte cosas diferentes. Primero me matriculé en ciencias puras. Quise estudiar ciencias del mar, astrofísica, astrología, matemáticas… Luego, en segundo de BUP, me pasé a ciencias mixtas, y quise estudiar desde literatura hasta psicología. Y ya no recuerdo si volví a cambiar en COU a letras mixtas.
Creo que esto lo dice todo sobre mí. No hay mucho más que decir. En menos de diez meses he sido maquetadora, fotógrafa, cocinera, camarera, periodista y ahora marketiniana. Y no me extrañaría nada hacer unas cuantas cosas más antes de celebrar el fin del 2008. Estoy deseando que llegue el 2009. Siempre me han gustado más los números impares. Aunque el 2007 no fue un buen año, por lo menos para mi. Y este todavía no estoy en condiciones de juzgar. Creo que ha sido bueno…
He hecho bastantes cosas que no había hecho antes. Incluso cosas que nunca antes me habría planteado. Sólo este fin de semana he hecho unas cuantas.
Este domingo, por ejemplo, fui a ver una obra de teatro alemana, en alemán. La verdad es que fue una experiencia. Tengo que decir que fui objeto de una trampa sin piedad. F, que se había quedado compuesto y sin novio, y con dos entradas para una obra de teatro, tengo que decirlo otra vez, en alemán, me invitó al teatro. Cuando estábamos ya casi sentados en el María Guerrero me confesó que la obra era subtitulada. Se lo había “callado” por si le decía que no. Y eso nunca. Y es curioso la idea “malsonante” que tenemos del idioma germano. Personalmente me encantó, y creo que en español hubiera perdido mucha de su gracia. Tiene muchísima fuerza, y personalidad, y en muchos casos es una lengua suave, aterciopelada, sexy…
Y el viernes, poseída por el deseo y la necesidad de contribuir con la sociedad, respondí a la llamada de necesidad de donantes de sangre. Nunca antes había donado sangre y fue otra experiencia. Aparte, claro está, de seguir tendiendo cinco días después el brazo de un color azulado verdoso. El médico, o mejor dicho, el “súper” médico, me dijo que si me mareaba no mirara la aguja (la súper aguja). Estuve a punto de decirle que tenía suficiente con mirarle a él. Empiezo a pensar que este médico es un reclamo publicitario para atraer a donantes de sangre femeninas. Así que si alguien quiere conocer a semejante portento médico, que se acerque al autobús de la Comunidad de Madrid que está permanentemente en Sol. Aunque quizás no os encontréis con él a la primera. Digo yo que en algún momento tendrá que descansar la criaturita…
Pues eso, me siento pequeña, pequeña, cual guisante. Y ahora hasta empiezo a ser verdosa. En poco tiempo seré una bola redonda y verde… Y como los m&m’s me derretiré en tu boca.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Empachos
Esta última semana he semana he estado pensando mucho en la naturaleza humana. Aunque no tanto en la naturaleza humana como en una pequeña variante de esta.
Como en las antiguas cartillas de los militares en las que la valentía se “presuponía”, resulta que la capacidad de reflexión, en mi opinión, también se le “presupone” al ser humano, aunque no haya ninguna, y repito, ninguna, prueba tangible de ello.
Se supone que el hombre es el único animal que no se tropieza dos veces en la misma piedra. Lo siento, pero yo discrepo totalmente con esta afirmación. Es más, no es que tropecemos en la misma piedra, es que tropezamos, y tropezamos, y tropezamos… y hasta dormimos cada noche con la susodicha piedra.
En mi caso, me confieso enfermizamente recurrente. Pongamos un ejemplo. Supongamos que el médico nos dice que no podemos comer más chocolate. Que si comemos más chocolate terminaremos con nuestro hígado y moriremos lenta y dolorosamente mientras esperamos un donante en la cama de un hospital.
El ser humano “medio” no podrá dejar de comer chocolate. Es más, cuanto más le digan que no puede comer chocolate, más querrá darse el atracón de su vida.
Como me ha pasado muchas veces en mi vida, ahora me encuentro en la misma situación. He probado muchísimos tipos de chocolate; de naranja, de fresas, de menta, con leche, amargo… (éste es el mejor, el chocolate amargo…) supongo que con la estúpida confianza que tiene el ser humando en ese 0.1% de probabilidades de que el chocolate que estás probando sea el único en el mundo que no te destroce el hígado. Evidentemente ese 0,1% no existe, pero ¿de qué otra manera vamos a justificar el riesgo que corremos con su consiguiente y posterior viaje al hospital?
Y así ando yo. Sé que no debería probar el chocolate. Soy totalmente consciente de que no “puedo” probar este chocolate. Lo sé. Si fuera inteligente, lo dejaría ahora mismo. Tiraría a la papelera hasta la última traza de chocolate que corre por mis venas. Porque ahora sólo me duele un poco el estómago, y sería el momento de hacerlo. Sé que tendré que hacerlo, lo sé… que antes o después el chocolate quedará totalmente desterrado de mi dieta. Entonces, ¿Por qué tengo que esperar a estar en el hospital, muriéndome, pidiendo otra oportunidad, y prometiendo que jamás, jamás de los jamases, volveré a acercarme a menos de 100 metros de una tableta?
No sé por qué presupongo que todos los humanoides somos iguales. Que algún día en el pasado el ser humano decidió no pensar más. No ver los pros y los contras de las cosas, no hacer un examen exhaustivo, no reflexionar…
Pero ayer me di cuenta de que las cosas no son así. En clase hicimos un test que nos clasificaba en cuatro diferentes perfiles de “comportamiento social”. Al principio estaba totalmente en desacuerdo con mi resultado. Yo me creía “amigable” y he descubierto que soy “expresivo”. Ha sido un duro golpe. A nadie el gusta descubrir que no sabe nada de sí mismo. Que todo lo que creía sobre sí mismo no tiene nada que ver con la realidad.
Así que he descubierto que hay mucha gente todo lo contrario a los “empachados” de chocolate. A los empachados de todas esas cosas que nos harán daño, pero a las que no somos capaces de renunciar. Existen muchas personas que no son capaces de dar un paso sin haber hecho antes miles de “estudios de riego”, personas que no se acercarían ni a un metro de una tableta de chocolate. Aunque estuviera totalmente cerrada al vacío.
Así que así soy yo, valga la redundancia.
Alta Empatía, abierto, orientado a personas, informal, amistoso, extrovertido, impulsivo, comunicativo
Alta Asertividad, competitivo, exigente, activo, determinado, extrovertido, expresa necesidades abiertamente, decisivo, obstinado.
Alta empatía + alta asertividad - estilo expresivo
El estilo expresivo:
Los expresivos suelen enfocarse en sueños del futuro que a veces les hacen perecer irrealistas, imprácticos e irresponsables. Pero pueden incitar el entusiasmo de los demás y estimular y espolear los ánimos de las personas que le rodea. Incansables en su búsqueda del futuro, a veces saltan de una idea o acción a las siguientes. Las ideas del expresivo son muy a menudo basadas más en la intuición que en un proceso intelectual metódico, y por lo tanto suelen tener bastante de creativo. Pero el expresivo puede equivocarse si deja que sus deducciones se basen solamente en opiniones emocionales, sin contrastarlas con un análisis más estructurado.
En los negocios, los expresivos tienen cualidades de liderazgo naturales y son orientados a persona . Sufren si tienen que trabajar dentro de reglas y estructuras estrechamente definidas, y para ello necesitan algo de ayuda para organizar su trabajo. Pueden inspirar a otros a alcanzar sus objetivos, pero a veces necesitan escuchar más a los demás y estructurar mejor su preparación previa.
Así que visto esto ¿Para qué luchar contra los empachos de chocolate? Creo que mi única solución está en encontrar algún medicamento que me cure el dolor de estómago. Supongo que mi estrategia debe dirigirse a curar los síntomas. Debo conformarme con eso... Me quedo con eso de que "suelen enfocarse en sueños del futuro que a veces les hacen perecer irrealistas" y que "las ideas del expresivo son muy a menudo basadas más en la intuición que en un proceso intelectual metódico". Acojonante que haya tenido que asistir a un master de 16.000 euros para descubrir algo así. Sin palabras...
martes, 11 de noviembre de 2008
Que te dure!!!!
Cuando llegó mi turno, el profesor dijo que tenía un timbre de voz muy bonito e interesante. Algo curioso, porque siempre he “odiado” mi voz. Aunque debe ser verdad porque este año ya me lo han dicho varias veces. Y cuando varias personas discrepan conmigo en algo, tiendo a replantearme mi propia, y auto-realimentada, durante 30 años, opinión.
Luego dijeron entre todos que tenía una personalidad “fresca”, a lo que yo pensé inconscientemente, como una lechuga, y no porque quiera parecerme a una lechuga, pero así es… y que transmitía mucha simpatía. El profesor dijo que además siempre me estoy riendo, aunque se apresuró a decir que no de manera “falsa”. La verdad es que nunca me he planteado reírme de forma “falsa”. Creo que no sabría hacerlo. Yo soy más de risa fácil y real. Por algo he sufrido dos veces un auténtico ataque de risa, con viaje a urgencias incluido. No hay mucha gente que pueda hacerse eco de algo así, y menos sentir un enorme orgullo. Es uno de mis mejores “títulos”, mis dos ataques de risa. Hay gente que tiene títulos universitarios, másters, cursos, que enmarcan y sacan brillo en su despacho. Yo tengo ataques de risa.
Esto quizás tuvo que ver con que todos los que hablaron antes dijeron chorradas de enorme envergadura, del tipo de “no sé que decir”… Y como yo tampoco sabía que decir, y evidentemente iba a decir una chorrada mayor, recité el “Con 10 cañones por banda…”, con lo que, evidentemente, me dio un ataque de risa. Así que más que mi voz, escucharon mi risa.
Así que cuando terminaron conmigo, cosa que ahora suena muy dramático, pero que ayer me alivió bastante, el profesor dijo, “pues chica, que te dure mucho…”.
Y aquí llega mi problema sustancial (o insustancial). Nunca pensé que eso fuera algo que se podía “acabar”. Soy consciente de que la gente cambia, y que en parte es una decisión que tomas y una postura ante la vida, y lo soy, en parte, porque yo tomé esa decisión. Hasta los 15 ó 16 años soy consciente de haber sido una especie de monstruo (aunque ahora quién lo diría… jajaja). Quizás era un monstruo “con justificación” de ser un monstruo, pero la cruda realidad es que lo era. Y si no que se lo pregunten a las amigas de mi hermana, que diez años después, alguna todavía me tiene miedo.
Una vez tomada la decisión, y mantenida durante más de 15 años, llega alguien y me hace dudar de la durabilidad de mi mayor “fortaleza”, por seguir con los DAFOs que hicimos ayer en clase.
Y mi pregunta es, ¿Qué tendría que pasar para que esta actitud decidiera abandonarme y ocupar otro cuerpo “más interesante”?. Me refiero a que conscientemente no voy a dejar que me abandone, y me aferraré a mi espíritu optimista e “insustancial” todo lo que pueda. Aunque no voy a cerrar los ojos a la realidad de que pueda perder mi personalidad a la vuelta de la esquina… ¿Cómo se puede conservar algo insustancial, como es la propia personalidad?, ¿Es como una planta a la que hay que regar, y hablar con cariño y devoción?, ¿Es algo que hay que “alimentar” cada día?
Si ni siquiera sé cómo ni cuándo llegó hasta mí, ni de dónde viene, ni de qué está hecho… Como en el famoso anuncio de compresas, ¿a qué huele la risa?
sábado, 8 de noviembre de 2008
Hijos de puta!!!!!!!!!!
Mira que pensaba irme a Ontario, Canadá. Aunque no a comprar una XBos... Pero bueno, ahora que alguien lo ha hecho por mí, tendré que ir pensando otro lugar para las vacaciones. Aunque todo eso si al final no tengo que pagar los muchos cientos de euros que se han gastado a mi salud... Que nunca se sabe...
Así que, viendo el vaso medio lleno, cosa que hay que hacer siempre (siempre, siempre), me iré a la Casa del Libro a comprarme una guía Lonely Planet, las mejores, para visitar Canadá con la imaginación. Mucho más seguro y barato. Uno puede hacer miles de cosas con la imaginación. Cosas que nunca imaginaríamos. Sobre todo sin dinero en los bolsillos.
Bueno, mañana os contré qué tal mi aventura con la pasma.
jueves, 6 de noviembre de 2008
El fiambre más oportuno
Pero así soy yo de insustancial. Y como ser insustancial que se precie, no pienso. O pienso poco. Salgo de casa a las nueve de la mañana y vuelvo a las once de al noche. Así que pienso poco. Por lo menos entre semana. Normalmente los fines de semana, para la gente “con sustancia” corresponden al tiempo de ocio. Para mí, a partir de ahora, serán los “tiempos de pensar”.
A lo que iba. Ayer, en el master, tocó clase de algo parecido a la jurisdicción en el mercado. O similar… Y al comienzo de la clase pensé que menudo coñazo. Para ser más exacta pensé “pero quién coño me mandó meterme aquí”, cosa que me ocurre bastante a menudo.
Y lo sorprendente es que fue la clase más interesante. Esto no dice mucho, porque era la tercera clase. Pero creerme, fue muy interesante. Incluso divertida… aunque no voy a insistir en esto por aquello de no fomentar más mi frikismo.
La profesora, una mujer de unos cincuenta años, bastante atractiva, y con esos ojos brillantes que “enganchan” a la gente, nos contó una anécdota que en el mismo momento de escucharla se me grabó en el cerebro para escribir un relato, o cuento, o novela… algún día.
La contrataron para demandar al tanatorio de la M-30 por cobrar precios distintos por los mismos servicios en función de si la funeraria era privada o pública. En este punto yo ya me estaba imaginando el ingrediente de humor negro que tendría mi novela.
Contó toda la historia de manera bastante humorística, pero lo que definitivamente me “enganchó” a esta historia, fue que para poder demandar al tanatorio, necesitaban a un muerto que la palmara en un momento que le viniera bien a ella y al notario. Además de tener que convencer a la familia para semejante “sinsentido”.
Me imaginé a la abagado, al notario, al fiambre, a la familia… todos allí reunidos a las puertas del Tribunal Supremo. Por supuesto que el fiambre estaría en su debida caja, por aquello de no influir en la futura decisión del juez, y de no herir la sensibilidad de los presentes.
Y otra cosa, puede sonar muy mal eso de que tuvieran que esperar a un fiambre que la palmara en el momento preciso. Pero bueno, ese muerto tendrá siempre el privilegio de ser el que consiguió acabar con las prácticas ilícitas del tanatorio de la M-30. ¿Quien no quiere ser protagonista de semejante orgullo?????
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Plan prever Tupperware
Por la noche, cuando los estaba fregando, llegó mi hermana a casa y aportó otros dos tuppers a mi montaña de cacharros para fregar. Según los iba poniendo a escurrir empecé a emparanoyarme.
Todos los tuppers son iguales. Por supuesto son de la marca tupperware, no faltaría más. Blanquecinos trasparentosos los recipientes, y verde chillón las tapas. Todos tienen el mismo tamaño aunque diferente profundidad.
Así que allí me encontraba yo. De pie, frente a la pila de la cocina, mirando todos esos tuppers escurriendo unos encima de otros. Y me fijé en una cosa… Las seis tapas eran iguales, incluso conservaban el mismo color a pesar de que algunos tenían unos días y otros varios años. No pasaba lo mismo con los recipientes. Algunos blancos, otros amarillos, y otros en un lugar intermedio.
Entonces me hice una pregunta. Cuando yo los compré, cada recipiente tenía su pareja, con la que había vivido una larga experiencia. Estaban juntos desde su fabricación, su transporte, su estancia en la estantería del Carrefour de varios meses… hasta que llegué yo.
Y yo los separé. Los separé cruelmente, y los mezclé con otras cinco parejas de tuppers sin el menor reparo. Es posible que para algunos de ellos el cambio haya sido a mejor. Imagina una tupper que tiene dos años y de repente la tapa es unida a un recipiente que apenas ha cumplido unos meses. Un plan prever perfecto. Al estilo de “Cambio una de cincuenta por dos de veinte”… Pero qué sintió la pobre tapa de apenas unos meses a la que le encasqueté un recipiente de dos años. Esa tapa seguro que no está tan satisfecha con el cambio.
Después de pregunté otra cosa. ¿Las tapas y recipientes serán conscientes cuando, de una menera totalmente dependiente del azar, vuelven a encontrase con su pareja original? O por el contrario, tras tres o cuatro cambios, olvidan en el fondo de su ser a quien les acompañó en el azaroso camino hasta la llegada a mi cocina.
Aunque podáis pensar que me encontraba bajo los efectos de alguna sustancia psicotrópica cuando mi mente comenzó a divagar sobre la dura historia de los tuppers separados de su pareja ideal, no lo estaba. Es más, si fuera publicista de Tupperware, ahora mismo estaría trasladando esta idea a la que sería la campaña publicitaria más exitosa de su historia.
Ahora esperemos a ver en la televisión tuppers tristes y llorosos deambulando por las calles de Manhattan en busca de su media naranja…
martes, 4 de noviembre de 2008
En cuatro palabras...
Evidentemente tras estas experiencias una aprende a mentir muy bien. No porque tenga un especial interés en “maquillar” mi currículum, que no lo tengo. Pero de lo que si que no tengo ningún, absolutamente ningún interés, es de contarle a un desconocido mis “traumas” más profundos.
¿Realmente en una empresa necesitan saber estas cosas? ¿Hasta dónde pueden llegar en una entrevista de trabajo sin traspasar el límite de lo éticamente correcto?
Supongo que uno puede negarse a responder ciertas preguntas, pero me parece mucho más seguro inventarse, sobre la marcha, una situación hipotética que describa lo que te están pidiendo. Tienes que tener una gran capacidad inventiva, o mucho morrro, pero así es la jungla.
También son graciosas las preguntas tipo “descríbete en cuatro palabras”, o “dime cómo te describirían en cuatro palabras tus jefes o compañeros”. Es increíble cómo le gusta a los entrevistadores hacer estas preguntas. Siempre caen… y sinceramente, ¿cómo pueden creer que la gente es sincera respecto a ello? Nadie va a decir la verdad… “Siempre soy impuntual, desordenado, poco responsable y me ducho una vez al mes”. Más bien escucharán un “soy responsable, puntual, me gusta trabajar en equipo y si es preciso tomo decisiones rápidamente”.
Hay miles de páginas en Internet donde te dicen cómo y qué cosas hay que responder a estas preguntas “tipo”. Te dicen qué es lo que los responsables de una empresa quieren escuchar. Por ejemplo, la última teoría que escuché, es que hay que decir cosas que se pueden llegar a aprender en los defectos (como programas informáticos, etc), y cosas imposibles de aprender en las virtudes (soy creativo, innovador, etc). Tiene su lógica aplastante, pero aún así me resiste a creer que los “entrevistadores” se crean estas cosas…
Sin ir más lejos, en mi última entrevista, que fue para un master, me hicieron estas mismas preguntas. Y sinceramente, no tengo ni idea de la respuesta. Eso si, sabía exactamente lo que ellos querían escuchar.
Definirse a uno mismo es sumamente complicado. Me pregunto si la gente que no tiene que hacer entrevistas de trabajo se hará estas preguntas. Es un buen ejercicio de “autoestudio” de uno mismo, valga la redundancia. Pero creo que yo jamás me habría intentado “resumir” en cuatro palabras de no ser por las entrevistas de trabajo. Y aún habiendo hecho un montón de ellas, sigo sin saber cómo soy…
martes, 28 de octubre de 2008
www.masaltos.com
¿Por qué no he sido yo quien ha escrito algo así?, ¿Realmente medir 7 cm más es el sueño nunca realizado de alguien?, ¿Realmente Tom Cruise se siente "menos hombre" por ser bajito?
Tiene dinero, fama, trabajo, una mujer impresionante... Realmente alguien se cree que le preocupa su estatura. Si lo piensas bien no es algo que le haya frenado en su ascenso a la fama. ¿Es posible que en algún momento de su vida se haya sentido discriminado por sus 170 cm de estatura? Personalmente no lo creo. Con la de actrices tamaño llavero que hay en Hollywood, si le hubiera supuesto un problema no se habría arrejuntado siempre con auténticas jirafas de zoológico...
No sé... Alzas de 7 cm... ¿No es un poco ridículo?, ¿Y si se te caen las alzas? Y qué haces cuando ligas con una tía y por primera vez te va a ver como tu madre te trajo al mundo?, ¿Te dejas los zapatos?... "Cariño, es que tengo los piés fríos, verdad que no te importa?"
Como decía alguien que conozco, "Dios hizo al hombre con mi estatura... y todo lo demás son defectos de fábrica".
martes, 21 de octubre de 2008
Remordimientos
Es una situación un tanto incómoda, pero normalmente dura poco. No sé si os habrá pasado alguna vez, a mí si... Cuando acabé COU, por ejemplo, me pasé todo el mes que teníamos antes de Selectividad sin hacer nada. Y lo pasé fatal. Me pasé el mes tirada en el sofá viendo la tele o leyendo, sin coger un libro (de los que tenía que haber cogido, claro). Y tenía unos remordimientos de conciencia terribles... Aunque no tan terribles como para ponerme a estudiar...
Como todo en esta vida, es cuestión de equilibrio. ¿Qué pesaba más, los remordimientos, o las ganas de no hacer nada...? Por supuesto que pesaba mucho más las ganas de no hacer nada. Pero era un "no hacer nada" que no podía disfrutar, porque pensaba todo el rato... "tengo que estudiar, me quedan 20 días... tengo que estudiar, me quedan 10 días... tengo que estudiar, me quedan 2 días... Y así pasé el tiempo... y un 6,5, que no está nada mal para no haber hecho nada de nada...
Ilusa de mi, y luego me llevaba los apuntes en el autobús camino del examen. Por muy sueperman que sea uno, es imposible meterse una asignatura en media hora.
Siempre me he preguntado qué hubiera pasado si me hubiera tomado estas cosas más en serio... ¿Habría llegado a la NASA? Quién sabe... mi sueño de la infancia. Me habría quedado genial el traje espacial, y total, ya que me pasó media vida en la luna, que me paguen por ello, no?
lunes, 20 de octubre de 2008
Tanto tiempo libre... malo, malo
Tengo que hacer algo ya. Nunca había tendido tanto tiempo libre, y la verdad, es que no sé qué hacer con él... Y eso que llevo sólo dos semanas... No me quiero imaginar cómo estaré dentro de un mes. Subiéndome por las paredes.
Termino de trabajar a las cuatro y media y tengo taaaaantas horas para no hacer nada, que sinceramente, no sé... No se me da bien no hacer nada. Demasiado tiempo para pensar. Y pensar demasiado no es bueno, nada bueno. Sobretodo para mi.
Y no estoy en un buen momento para pensar, ni para tomar decisiones, ni para moverme... más bien estoy en un buen momento para esperar. Para esperarme a mi, para esperar a los demás, y para esperar... al fin y al cabo, no está mal esperar, de vez en cuando.
Llevo tanto corriendo no sé hacia donde, que ahora no me pienso mover... Así estoy, enganchándome a libros como el Ulises. Es acojontante, estoy totalmente enganchada y no sé por qué. Creo que me gusta más la forma que el fondo, y eso en un libro es tremendamente complicado. Pero me apasiona como está escrito. Quizás a la cuarta o quinta lectura me entere de qué hablan... Por lo pronto ya sé que a Mr X le encanta desayunar unas cosas de lo más desagradables. Pero oye, contra gustos no hay nada escrito. Y a estos ingleses o irlandeses, o lo que sean, les gustan unas cosas muy raritas...
Bueno, voy a... disfrutar del tiempo. Qué nunca se sabe cuando va a acabar esto...
viernes, 17 de octubre de 2008
Las mujeres no comprenden
Ayer le mandé esta cita a… y me llamó preguntando, ¿es que las mujeres no entendéis que a los hombres nos guste trabajar?
Creo que no se tomó el tiempo suficiente para leer con más atención… Yo soy mujer, o eso tengo entendido, y comprendo perfectamente que a un hombre le guste trabajar, es más, entiendo perfectamente que a un hombre (o mujer) le apasione su trabaja… y hasta podría entender, dependiendo de la mujer que uno tenga, que un hombre “ame” a su trabajo, por encima de a su mujer.
Lo que a las mujeres les cuesta entender es que un hombre, en especial, su hombre, “ame a su trabajo incluso más que a la mujer que ama”, o sea, a ella misma.
Yo, la verdad, me posiciono en el medio. Entiendo a estos hombres, y entiendo a estas mujeres. Es difícil mantener una relación, y amar a un hombre, cuando él te advierte de antemano que por encima de todas las cosas está su trabajo.
A todas, y a todos, nos gusta sentirnos el centro del mundo, especialmente el centro del mundo de la persona a la que amamos. Incluso si en el fondo sabemos que esto no es así, preferimos estar engañados.
No creo que sea producente meterse en medio del trabajo de nadie, o hacer un ultimátum en este sentido, porque posiblemente la respuesta no sea la que esperas. Y como bien es sabido, que la gente cambie, sobre todo llegado a determinadas edades, es muy difícil. A no ser que se de cuenta de que está a punto de perderlo todo. Precisamente ayer otro “alguien” me contaba que estuvo a punto de perder a su mujer por culpa del trabajo, y que optó por cambiar de trabajo.
Así que lo mejor es aceptar al susodicho o susodicha tal y como es, a lo Bridget Jones, y si no te gusta, pues a otra cosa. Que el mar está lleno de peces y los peces no suelen ser adictos al trabajo.
jueves, 16 de octubre de 2008
Me quedo con A, hasta que B (mi príncipe azul) me rescate
Y todo depende de eso. Y no hay más.
Y si la balanza está súper descompensada, ¿qué pasa? Pues que se acabó. Ya puedes hacer lo que sea, ya puedes arrodillarte, suplicar, lo que sea... que no hay nada que hacer. El problema es que muchas veces, el "descompensado" no se da cuenta de que está "descompensado" hasta que ya es demasiado tarde... Ya sabes, eso que comúnmente se suele decir de que el amor es ciego. Pues no es que sea ciego, es que está "descompensado".
Si te enamoras locamente de alguien, y la cosa va súper descompensada, probablemente tardes bastante tiempo en ser consciente de ello. El problema de esta ceguera, es que al final recuperas la vista, y el batacazo es tan sumamente doloroso, que ya no hay arreglo posible. Ninguno. Entonces coges la maleta y te vas. Aquí entra eso de "eres un egoísta", "sólo piensas en ti", etc.
Hay otras circunstancias que se pueden dar... Se te puede caer la venda, pero puede ser que no tengas cogones para afrontarlo. Aquí entra el pensamiento de... "bueno, mejor malo conocido que bueno por conocer", o "hasta que encuentre a otro/a, aquí me quedo, que se está muy calentito"... y demás autoconvencimientos absurdos.
Creo que ésta es la más común de las situaciones. A todos nos ha pasado alguna vez, por muy triste que sea, y por muy triste que nos parezca reconocerlo. Aunque creo que hombres y mujeres lo hacemos por motivaciones diferentes, aunque puede que me equivoque, como no.
Los hombres porque no saben estar solos. Eso es algo mundialmente conocido y aceptado, así que no voy a descubrir nada. Él está con A, a sabiendas de que lo que tenía entre él y A está más que acabado, hasta que encuentran a B. Y sólo hasta que está muy convencido de que B es lo que quiere, dejará a A. Típica técnica de no dejo lo que tengo hasta que tengo algo mejor. Aunque bueno, por muchas colchones que nos pongamos debajo, esta técnica no siempre garantiza el éxito.
Las mujeres, en cambio, suelen tener más cojones en estas cosas. Si no están a gusto con A, normalmente le dan la patada sin contemplaciones. Aunque siempre hay excepciones, como en todo. Se puede dar el caso de una mujer que viva con A, y que piensa que la vida será mucho más triste sin A. Y no por A en sí. Eso no suele tener mucha importancia. Más bien por lo que dirá la gente, porque "ya soy mayor y qué voy a hacer sola por el mundo", porque A tiene muchos dineritos y me gusta ir a cenar a La Treinera aunque no le dirija la palabra a mi acompañante en toda la noche... y similares justificaciones del qué dirán.
Por eso más vale mantener el equilibrio en la balanza antes de que sea demasiado tarde. Porque al fin y al cabo, por mucho amor que haya en una paraja, las cosas terminan quemándonos...
sábado, 11 de octubre de 2008
Pensamientos de Joyce
Así que es el mejor momento para abandonarme a mis reflexiones insustanciales... También es el mejor momento para enfrascarme en la lectura de un libro que hacía mucho tiempo que estaba posponiendo. El Ulysses.
Lo empecé ayer y llevo unas 80 páginas. Es bastante desconcertarte, porque hay capítulos que me parecen maravillosos, y otros que son más o menos infumables... pero bueno, habrá que darle una oportunidad.
Quizás para que te llegue un libro así tienes que estar bastante "desequilibrado", y de eso voy servida. Además de que te guste y entiendas la poesía. Si no, estás perdido...
Hay una cosa que me ha dado qué pensar... Serán todos mis pensamientos tan surrealistas??? Quizás nos pase a todos. Obviamente no siempre estamos "atentos" a nuestros pensamientos... Cuando los dejamos vagar sin rumbo fijo, pensaremos de la misma manera que Stephen???
Es curioso... voy a tener que prestar más atención a mis pensamientos... Ya os iré contando. A ver si llego a alguna conclusión...
miércoles, 8 de octubre de 2008
¿11 años? La edad perfecta...
Harry S. Truman
Anónimo, me ha encantado tu regalo, de verdad... Y tienes toda la razón. No hay nada como ver a un adulto conservando el alma de un niño.
Ayer, cuando volvía en coche a casa, había dos hombres jugando en la calle a lo que era algo que pretendía asemejarse al fútbol. Y me conmovió profundamente, en serio... Es algo tan difícil de ver en las mujeres, y tan fácil de provocar en los hombres. Sin duda es lo único que envidio del sexo "fuerte", su habilidad para olvidarse de todo por un momento, de disfrutar, de volver a sentir, aunque sólo sea por un rato, que todo es posible...
Las mujeres, llegado un punto, parece que se enfundan todo el peso del mundo sobre sus hombros. Y cualquier locura posible queda enterrada bajo millones de responsabilidades imposibles de posponer.
Y ya si hay niños de por medio, siempre serán la excusa para no hacer millones de cosas. He oído unas mil veces eso de "No podemos viajar porque... qué hacemos con los niños"... Pues hasta donde yo sé, los niños son humanoides pequeñitos capacitados totalmente para viajar al fin del mundo.
Aunque ya sé que no todas, yo, por ejemplo, soy un buen ejemplo de ello... Vine al mundo sin manual de instrucciones, y no pienso buscarlo... La edad mental de 11 años me parece perfecta... hasta el final... Y casi que siete u ocho me parece mejor...
Regalo de anónimo... Me ha llegado al corazón...
—Eso depende, en gran parte, del sitio a donde quieras ir —repuso el gato.
—No me importa mucho donde sea… —declaró Alicia.
—Entonces no tiene importancia el camino que sigas… —contestó el gato.
—…siempre que llegue a alguna parte —agregó la muchacha, como para completar la explicación.
—Puedes estar segura de eso, siempre que camines lo suficiente —declaró el minino."
martes, 7 de octubre de 2008
Prendida por alfileres
Sigue escribiendo, sigue escribiendo… He estado casi dos semanas sin escribir nada y eso es lo que me pedís, sigue escribiendo…
Pues allá voy… Estas dos semanas han sido un tanto extrañas. Me encuentro en un momento un poco pantanoso, en todos los sentidos de la palabra. Como si anduviera en arenas movedizas. ¿Y por qué? Digamos que mi vida en este momento se encuentra prendida por alfileres. Y no sería una mala cosa, si de un examen se tratara. Pero resulta que no es un examen, es mi vida…
Todo da muchas vueltas, y todo va demasiado deprisa, y siento que quiero bajarme del tren, pero cómo hacer eso si tampoco sé hacia dónde voy. Y eso no es lo más preocupante, lo más preocupante es que no sé hacia dónde quiero ir…
Este fin de semana, totalmente en contra de mi voluntad, he escuchado muuuuucho los 40 principales. Es algo que nunca hago, por aquello de no maltratar mi ya quejumbrosa salud mental. El caso es que me fui a Cuenca, o a Valencia, o a Teruel… no podría especificar más… y en Cuenca sólo podía sintonizar los 40. Y
Al grano, escuché unas cuantas canciones miles de veces. Y entre ellas, hubo una que me llegó especialmente al corazoncito… Peter Pan. Del Canto del Loco. Y si alguien me pregunta alguna vez acerca de esto, lo negaré siempre.
La verdad es que si la escuchas un número humanamente normal, es posible que no llegues a ver nada en este tema. Pero después del acoso y derribo que sufrí, casi podría hacer mi tesis doctoral sobre ella…
Aquí va… y digamos que estos día me siento un poco así, intentado echar a mi Peter Pan, y deseando al mismo tiempo que no se marche nunca. Difícil…
Un día llega a mi la calma
mi Peter Pan hoy ya amenaza
aquí hay poco que hacer
Y siento como en otra plaza
en la de estar solito en casa
será culpa de tu piel
será que me habré hecho mayor
que algo nuevo ha tocado este motor
para que Peter se largue
y tal vez viva ahora mejor
más a gusto y más tranquilo en mi interior
que Campanilla te cuide y te guarde
A veces gritas desde el cielo
queriendo destrozar mi calma
vas persiguiendo como un trueno
para darme ese relámpago azul
Ahora me gritas desde el cielo
pero te encuentras con mi alma
Conmigo ya no intentes nada
parece que el amor me calma
Me calma…
Si te llevas mi niñez
llévate la parte que me sobre en mí
si te marchas viviré
con la paz que necesito y tanto ansié…
Si un buen día junto a mí
parecía que quería quedarse aquí
no había manera de echarle
Si Peter no se quiere ir
la soledad después querrá vivir en mí
la vida tiene sus fases
sus fases…
A veces gritas desde el cielo…
Cuando te marches creceré
recorriendo tantas partes que olvidé
en mi tiempo ya lo ves
quiero paz y es el momento de crecer
Si te marchas viviré con la paz que necesito y tanto ansié….
Espero que no vuelva más
que se quede tranquilito como está
que él ya tuvo bastante
Fue un tiempo para no olvidar
la zona mala quiere ahora descansar
que campanilla te cuide
y te guarde…
domingo, 28 de septiembre de 2008
Señorita Alcayata
Yo odio a las alcayatas. Las odio profundamente. Si por mi fuera, erradicaría hasta la última alcayata de la tierra. Quedaría totalmente prohibido el uso y disfrute de la alcayata bajo pena de muerte. Ya supongo que pronto nacería un mercado ilegal de alcayatas, pero dispondría a gran parte del ejército en esta misión. Afganistán, Irak... para qué, si allí están los americanos... Los nuestros vivirían por y para el exterminio de la alcayata.
La alcayata, a ojos de una mente inocente, parece algo totalmente inofensivo, pero lo cierto es que poco a poco le va quitando el trabajo al noble tornillo y por supuesto, a su necesaria y también noble pareja, al taco. Que si una alcayata por aquí, otra por allá... y claro, como no hay que sacar el taladro del armario, antes de que te descuides tu casa estará rodeada de alcayatas chupasangre por todos lados. Allá donde mires, allá encontrarás una alcayata... con su plana superficie girando y girando sin parar... para que te fíes de ellas...
Lo dicho, antes de que te pase como a mí, ve corriendo a la caja de herramientas y échalas a todas. Sin piedad. No las escuches. Si es necesario, ponte unos tapones, de esos amarillos, de silicona... y pase lo que pase, no las mires a los ojos. Tu sólo deshazte de ellas...
Mi madre las adora. Las adora. Cualquiera de sus hijas diría, no sin una enorme vergüenza, que quiere más a las alcayatas que a su propia familia. Como si las alcayatas pudieran hacer algo por ella, aparte de "sostener" inútiles objetos a la pared, sin ninguna seguridad de que seguirán allí cuando vuelvas de trabajar...
Yo os he avisado. Sé que mi odio a las alcayatas es irracional y un sinsentido. Pero hacerme caso. Antes de que sea tarde. Repetir conmigo... NO A LAS ALCAYATAS!!!!!!!!!!!!
martes, 23 de septiembre de 2008
Síndrome de Estocolmo
Y la verdad es que llevo mucho tiempo sin escribir porque no quería escribir nada. Es raro porque yo siempre quiero escribir, siempre tengo ganas de escribir, pero cómo le dije a D, estos días no quiero, porque me pongo triste, y no me quiero estar triste.
Es extraño estar en un sitio que te gusta, dónde te gusta lo que haces, por qué lo haces, y la gente con quien lo haces. Y saber que en una semana ya no estarás ahí. Es extraño porque nunca me había pasado. Y mira que he trabajado en miles de sitios, pero esto, just this, nunca me había pasado. Me pregunto qué voy a hacer el miércoles que viene cuando den las dos, hora a la que salía todos los días desde hace 3 meses para ir a currar... Digo yo que algo tendré que hacer. Quizás comience a ir a la Bolsa a pasar la tarde con los jubilados. Total, ya conozco a unos cuantos... con tanta caída y subida que hemos sufrido los últimos meses...
Y no es que me vaya a quedar en casa sin hacer nada. Pero da igual. Lo voy a pasar mal. Es una especie de Síndrome de Estocolmo. Qué se le va a hacer... He caído... Echaré de menos a mi despiadado jefe. A ese jefe que me ha explotado sin piedad.
Ayer cuando llegué todo el mundo con quién me iba cruzando me decía, "qué pena... sólo te queda una semana"... Pues sí, sólo me queda una semana. Qué pena. Pero bueno, ya sabía lo que había desde un principio. Con lo que no contaba es con que me fuera a gustar tanto...
domingo, 14 de septiembre de 2008
NO AL GENERAL DE GAULLE
Así que se acabó. Y espero que se haya acabado de verdad. Ahora empezarán las taquicardias cada vez que me llegué un mensaje al móvil. Así de modernos son en mi universidad, las notas, por mensaje.
Nunca me ha importado aprobar o suspender. Esa es la verdad. Pero esta vez, supongo que por aquello de que si he aprobado, he terminado, pues si que me preocupan. Y mucho. Y me jode. También mucho.
Y si he de ser sincera, no tenía ni idea de quién era el general de Gaulle, ni la relación que podía tener con la Historia del periodismo español... Aunque ahora si lo sé. Y sé una cosa más. Si suspendo, será culpa de este señor. Bueno, realmente será culpa mía. Por no saber que debía saber quién era este señor. Y por no saber que ni profesor estima totalmente necesario que la nueva generación de jóvenes periodista (aunque no sea mi caso...) deban saber quién es este señor.
Y esto es lo que yo debía haber sabido:
"El pulso mantenido durante estos años entre el Poder y el Madrid terminó con el decreto de cierre el 25 de noviembre de 1971. La excusa fue un problema de irregularidades de FACES –empresa editora del diario– en cuanto a financiación y titularidad de acciones bajo fiduciarios, pero lo que provocó el cierre fue el artículo de Calvo Serer titulado: “Retirarse a tiempo. No al general De Gaulle”, en él no era preciso leer entre líneas para tratar de ver la identificación de Franco con De Gaulle como había ocurrido en otras ocasiones; en este artículo el paralelismo es evidente".
Pero bueno, ahora ya lo sé, no? Y eso es lo que realmente importa, no? Pues eso, no te acostarás sin saber una cosa más...
viernes, 12 de septiembre de 2008
Fuerza de voluntad, pero qué es eso?
Es increíble, cada vez siento esa "presión" más tarde... Debería de ser una especie de instinto de supervivencia que no te permitiese ir suspendiendo así como así... Y la verdad es que no lo es... O quizás es que ya lo he perdido, y lo que tengo que hacer ahora es convertirme en una persona seria y responsable y hacer un "planning".
Me refiero a que ayer, mientras no hacia nada, pensaba; "Mañana me levantaré muy pronto y empezaré a estudiar. A la hora de comer ya me lo sabré. Después de comer una siestecita, y luego lo repaso todo...". Era un plan cojonudo, no????
En vez de eso, lo que he hecho esta mañana ha sido levantarme tarde, desayunar, conectarme a Internet y hacer el gilipollas... En resumen, hacer todo lo posible para evitar coger un libro...
Y es una pena, lo sé... Es el ultimo esfuerzo, el último examen del año, de la carrera, quizás el último examen de mi vida... Aunque esto, sinceramente, lo veo difícil... El último empujón... Y mírame... cómo es posible que tenga tan poca fuerza de voluntad??? increíble...
Como si no me conociera. Me veo mañana levantándome a las cinco de la mañana para intentar estudiar "algo", quizás "la mitad" que va a caer... Ya sabes, con contestar bien la mitad debería valer, no???
martes, 9 de septiembre de 2008
Cual Windows que se precie...
Si al final, tengo un 10, pues bien. Si tengo un 0, pues bien también. Ninguna de las dos cosas me sorprendería lo más mínimo. Lo segundo me jodería un poco, pero sorprenderme... nada... Y es que tenía la esperanza de salir con la sensación de haber hecho un examen cojonudo, por aquello de inyectarme a mí misma una porción extra de confianza para el examen del sábado. Que por cierto todavía no sé si es el sábado a las nueve, o el viernes a las doce...
Pero voy a tener que conformarme con no tener la sensación de haber hecho un examen de mierda. Y sin mi confianza extra no sé qué voy a hacer. Casi nunca he suspendido un examen, en esta carrera habré suspendido uno o dos exámenes. Y no porque sea un ser superdotado con una inteligencia fuera de lo normal. Simplemente no me gusta hacer el ridículo, y si "no me lo sé", pues no me presento, y ya está. No suelo confiar en la suerte de última hora o en poder aprovecharme de la sabiduría del vecino... Además no soporto la sensación de pánico escénico que uno tiene instantes antes de volver la hoja del examen cuando una ni se ha leído los apuntes.
Así que confío en estos tres días que tengo, para "meter" en mi cabecita nada más y nada menos que tres siglos de la historia del periodismo de nuestro país. Sólo me lo he leído por encima, y ya estoy harta de las leyes de prensa (Sagasta y Fraga se podrían haber dedicado a otra cosa...), de Ortega y Gaset (y todos sus familiares, padre, abuelo, tíos y demás parientes), de el Liberal, el Heraldo, el Sol, el Censor, el Pensador... de El Parlamento del Papel... Y no porque no sea interesante, quién no está deseando saber más y más sobre los primeros periodistas en el exilio, por ejemplo... Lo que me mata es tener que memorizar fechas, nombres, contextos, reyes, regentes, Napoleón, golpes de estado, constituciones, bla, bla, bla...
Pero bueno, el sábado por la tarde quizás sea una licenciada más en periodismo. De esos licenciados que tiras una piedra y salen tres mil... pues de esos. No sé que haré ahora con mi vida... se va a quedar totalmente vacía. Qué haré ahora con las vacaciones, esas que no disfruto desde hace tres años por tener que gastarlas en los exámenes de febrero, junio y septiembre. Dios mío!!!!! Qué voy a hacer ahora????? Cuando tenga que coger vacaciones creo que mi cerebro se colgará cual Windows que se precie...
sábado, 6 de septiembre de 2008
Café sólo, isustancial a ser posible
"Estudiar sin pensar es tan inútil como pensar sin estudiar"
Kung FuTse (Confucio)
Se supone que yo debería estar estudiando, y en vez de ello, me dedico a pensar en sinsentidos que no me ayudarán para nada el martes próximo. Pero como muy bien dice ahí arriba, estudiar sin pensar es inútil. Y no dice en ningún momento que haya que pensar en lo que uno está estudiando. Así que yo me lo tomo al pie de la letra, y voy a pensar en... algo. Insustancial, si es posible.
Por pedir que no quede. Imagina que pudieses ir a un café y pedir un espreso, insustancial si es posible. Lo más seguro es que te sirvieran una minúscula taza con agua caliente, por la que tendrías que pagar, no sé, más o menos un euro. Pues yo, respecto a mis pensamientos, los prefiero insustanciales. Por lo menos en época de exámenes. Algo así como para evadir a mi pobre y sobrecargada mente. De todas formas, espero olvidar lo más pronto posible todo lo que introduzca en mi cabecita de aquí al sábado que viene. Uno tiene que ir lo más "ligero" de equipaje posible. Y gastar espacio en imbecilidades, pues como que no... Necesito espacio para saber cómo poner una lavadora, por ejemplo, algo mucho más útil y necesario.
Como el café insustancial, con todos los beneficios del café, pero sin quitarte el "tan necesitado sueño"... así son mis pensamientos.
viernes, 5 de septiembre de 2008
"Nunca he estado muy bien de la cabeza, pero a loco no llego"
Fragmento de Firmin
Sam Savege
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Algo de sensatez
Tengo que estudiar, lo sé. Tengo que hacerlo… pero es que me cuesta tanto… Lo intento. De verdad que lo intento, pero no puedo.
Y la cosa empieza a ser grave. Para el primer examen sólo me quedan 6 días y para el segundo, 9. No sé de qué me extraño. Nunca he podido estudiar. O por lo menos, no hasta que empezaba a sentir una extraña y profunda presión, a pocos días, o incluso horas, de los exámenes. Pero esta vez es grave de verdad. Es grave porque estoy en cuarta convocatoria, y en la Carlos III, estar en cuarta convocatoria significa estar en última convocatoria.
Y pensaba que eso me asustaría un poco… Ya sabes, en julio, cuando llegué de Londres, estaba convencida de que en agosto empezaría a estudiar. Un poco cada día, sólo un poquito cada día… Ilusa de mí. Cómo es posible que a estas alturas me conozca tan mal.
El primer examen no me preocupa. Realmente ninguno de los dos me preocupa demasiado. Por aquello a ser fiel al título de este blog, y mantenerme inconsciente cual niño de 5 años. Pero siendo sincera, el primero creo que lo tengo superado. Podemos llevar todo lo que queramos al examen… Y básicamente lo que he tenido que hacer es leer. Y como leer es una de mis pasiones, pues como que no es demasiado desagradable. Aunque signifique leer títulos tan interesantes como “La tiranía de la comunicación”, “La aldea global” o el apasionante “Comunicación y poder”. Y lo peor de todo, es que algunos de ellos, hasta me han gustado. No se los recomendaría a nadie… por aquello de que quiero seguir teniendo vida social, pero he de reconocer que he disfrutado leyéndolos…
El segundo ya es otra historia, y nunca mejor dicho. Historia del periodismo en España. No digo que no sea una asignatura interesante. Yo estaba en Londres, así que no tuve el placer de disfrutar de semejante adquisición de conocimientos. Incluso diría que leerlo puede llegar a ser muy interesante. Por lo menos a la gente a la que le guste la historia, como es, en algunas ocasiones, mi caso. Pero de ahí, a tener que estudiar hasta los artículos que escribió Ortega y Gasset, pues como que se me hace un poco más complicado.
Pero claro está, no he estado dos años y medio en la facultad, aunque decir “estar” es bastante iluso por mi parte, ya que este año todavía no he pasado por allí, y el año pasado fui unas 15 veces, y eso siendo generosa… para llegar ahora, a dos asignaturas de la codiciada y sobrevalorada licenciatura, y no aprobar. Pues como que no.
Y dado que me he propuesto, como objetivo en la vida, coleccionar títulos universitarios, tengo que empezar a pensar cuál será la próxima. Filosofía, Literatura comparada ó Psicología… Tiene más mérito si estudio algo que no me valga para nada con mis ya adquiridos conocimientos. Y puntúan doble las carreras sin ninguna salida profesional. En este caso, después de Bellas Artes y Periodismo, creo que ganaría Literatura comparada o Filosofía. Aunque esta vez, dado que tampoco pisaré “suelo universitario”, y para demostrar que me queda algo de sensatez, creo que me decantaré por la educación a distancia…
martes, 2 de septiembre de 2008
Nunca más...
Qué curioso cómo se nos olvidan las cosas que nos han hecho daño. Con el paso de los años, el dolor se recuerda distinto, menos amargo, más blando, más nuestro, como un recuerdo de la infancia. El tiempo les otorga un cierto estatus de herida de guerra que nos hace más grandes, mejores. Cierras los ojos, y piensas en aquel momento, en el que dijiste nunca más, nunca más volveré a tener x, o volveré a hacer y, o volveré a…
Y nunca más volveré a tener a tener un perro, es algo que dije hace ya muchos años. Porque el último que tuvimos murió en mis brazos, y su mirada es algo que no olvidaré nunca. El veterinario dijo que había que sacrificarlo, que estaba sufriendo mucho, y resultó que nadie podía estar en casa, así que estuve yo. Y mira que no me acostumbro. Por esta casa han pasado muchos perros, y los quieres, y mueren, y vienen otros, pero aquella vez fue demasiado para mí. Lo abracé en mis brazos, le miré a los ojos y esperamos. Y esperamos. Y Pablo, el veterinario, y yo, lloramos como sendas magdalenas…
Ver morir es algo que te transforma, es algo que pasa a formar parte de ti para siempre. Más por desgracia que por suerte, he visto morir a varias personas, y es algo que no olvidas. Se te graba en el alma, se te mete y se te mete y por muchos años que hayan pasado, ahí está siempre. Y siempre vuelve, y lo recuerdas cada día, en algún momento, como si fuera un suave brisa que entra por la ventana y te produce un escalofrío que te recorre todo el cuerpo. Pero para eso está el tiempo, para que recordemos cada vez con más amor y menos miedo.
Pero ahora, quizás, volvamos a tener un perrito…
lunes, 1 de septiembre de 2008
Aludidos
Hace un par de días “Amor y libertad” me hizo un comentario a raíz de uno que le había hecho yo… Hablaba sobre la verdad, y yo le escribí que, en realidad, y por mucho que la gente diga lo contrario, nadie quiere la verdad. La gente sólo quiere escuchar lo que quiere oír. Y no sólo es eso, a todo el mundo le da miedo la verdad. La verdad de los demás, y su propia verdad.
Y esta es mi verdad. Me refiero a todo lo que escribo aquí. Y aunque no sea toda la verdad, por lo menos esta es mi parte. Y digo esto porque en los dos últimos días me han hecho varios comentarios sobre el blog. Y en ese momento, mi cerebro ha hecho una especie de escaneo últra rápido sobre todo lo que había escrito. Y entonces, he sentido una especie de inmensa vergüenza, que se ha convertido en mi particular miedo escénico capaz de paralizarlo todo.
Hay varias opciones. Deshacerme de este blog y crear otro con un pseudónimo. Los mejores escritores lo hacen, así que no debería avergonzarme de ello. Otra opción es dejar de escribir sobre la gente que me rodea, pero esa queda descartada. Y la última, escribir sin pensar ni un momento quién puede leerlo o quien se puede dar por aludido.
Si me remonto al porqué de este blog, y si soy sincera, y aquí estamos para eso, tendría que decir que es un sustituto temporal de mi futuro psicoanalista. Pero dado que ahora soy, como decía mi ex, una pobre acomodada, tengo que conformarme con mi ciberFreud.
En una entrevista que hizo Buruaga a un escritor hace un par de semanas, éste decía que desde que se levantaba hasta que se acostaba, sus pensamientos estaban “novelados”, todos sus pensamientos eran una novela. Espero que no fuera en plan el Ulysses de Joyce, por aquello de que hay que mantener una mínima cordura… pero bromas aparte, me sentí terriblemente identificada.
No puedo no escribir, así que espero que nadie se sienta ofendido con nada de lo que escribo aquí. Y sólo por una razón. La gente que forma parte de mi vida, y que puede aparecer aquí, es gente a la que quiero. Porque solo gasto “reflexiones” sobre gente a la que quiero, y en casi todos los casos, sobre gente a la que admiro.
Así que, a todos los que me ayudáis a “reflexionar”, gracias.
miércoles, 27 de agosto de 2008
Insomne
Algo que debería ser tan fácil, tan innato, tan suave… como cuando los niños caen rendidos como flechas. Y da igual dónde estén. En una silla incómoda, en un lugar ruidoso, nada importa cuando les llega el sueño, como cuando le llega la inspiración al poeta… más vale que tenga un lápiz a mano, porque no se puede hacer nada ante la visita inesperada de la inspiración. Como con el sueño de un niño…
Nuestro amigo, el sueño. Y a veces nuestro peor enemigo, el sueño. Y te sientes impotente. Algo que no puedes comprar, ni cambiar, ni dejar para después, ni esperar a que llegue en un momento mejor… El dormir no es algo negociable. Como la mayoría de las cosas importantes en esta vida, si lo tienes, no lo sabes. Y si lo pierdes, ay, si lo pierdes...
Durmiendo soy feliz. Increíblemente feliz. Como cuando lees un buen libro, soñando puedes estar en cualquier lugar, con cualquier persona. Incluso cuando tienes una pesadilla. Despiertas, y se acabó el dolor. En la vida el dolor duele. En los sueños, el dolor te arropa, te da otra oportunidad.
Dormir para siempre, caliente, susurrante, inerte. Dormir sola o dormir con alguien. Hoy no importa. Hoy solo quiero dormir… Lejos queda ya cuando no quería despertar. Ahora quiero, pero entre despertar y despertar, en el dormir está mi hogar.
lunes, 25 de agosto de 2008
Los eternos insatisfechos
Hace unos meses, antes de volverme a Madrid, fui al carisisísimo cine londinense por última vez… Y Sexo en Nueva York fue la película elegida, por mi queridisísima amiga Reyes.
Hay una escena en la que la pelirroja (que me perdonen los frikys de esta serie porque no me sé sus nombres…) hacía un comentario bastante tremendo, a mí entender. Pero adivino que bastante común, también a mi humilde entender…
No me acuerdo cómo transcurría la escena, pero era algo así… Ella no quería volver con su pareja de toda la vida, pero tampoco quería dejarla… Un absoluto quiero y no puedo… Y por qué, pues muy sencillo. Quizás había algún hombre mejor esperándola a la vuelta de la esquina…
¿Cuántas personas están en la misma situación? Quiero a mi pareja, pero no lo suficiente. Estoy con ella, porque no quiero estar solo/a, pero espero que en cualquier momento, mi príncipe (o princesa) azul, aparezca en mi vida, con una pasión tal, que no me haga dudar ni un segundo de que él y no ningún otro, es el elegido.
No sé si este comportamiento debería tratarse como egoísta, cobarde… o ambas cosas a la vez. Es tremendo pensar que nuestra pareja es lo bastante buena como para “entretenernos” mientras esperamos a que llegue el hombre ideal, pero no lo suficiente para que sea nuestro “hombre ideal”.
Ayer leía una encuesta en la que las mujeres de Dublín manifestaban estar insatisfechas, con respecto a sus maridos, en el segundo año de matrimonio. No he encontrado nada respecto a los hombres, así que no puedo opinar…
¿Quiere decir eso que realmente las mujeres somos las “eternas insatisfechas”? ¿O sólo se trata de un cliché sin ninguna credibilidad? ¿O que ambos, hombre y mujeres, esperamos que el hombre/mujer perfectos irrumpan en nuestras vidas sacándonos del habitual tedio amoroso en el que vivimos????
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Ameba 2
Este fin de semana ha sido como si no estuviera... Sólo he comido, dormido y he mantenido mis constantes vitales en funcionamiento, pero por lo demás, habría que ser un observador muy avispado para distinguirme de cualquier parte del mobiliario del salón...
El sábado, salí de casa sobre las ocho de la mañana, y después de pasar por la almudena, la paz, el hotel... llegué a mi casa a las cinco, más o menos. Hice tumbing en el sofá, hasta que cambié el tumbing por la cama... y ayer me desperté a las 3 de la tarde. Creo que nunca he dormido tanto. Unas 14 horas... pero lo necesitaba, no podía más.
Tenía esa agradable sensación de ver pasar las cosas ante mi sin formar parte de ellas. Como si todo fuera una película. Mi hermana entraba en casa, y salía, y su novio... Sólo hice una cosa útil, si eso se puede considerar como algo útil, y fue instalar una fuente de alimentaron. Pero tampoco sirvió para mucho... mi ordenador ha decidido que para qué va a portarse bien, pudiendo hacerme la vida imposible, como buen ordenador que es. Así que ahora lo dejaré en manos de alguien más sabio que yo en estos asuntos... Por que si se cree que va a hacerme perder los nervios, está muy equivocado.
Creo que ahora ya estoy recuperada (casi) del todo, así que luego escirbiré algo mucho más insustancial. Lo pensaré en la ducha...
Es curioso, tanto hablar de amebas, y qué es una ameba??? Pues nuestro amigo wikipedia nos va a sacar de dudas... "Ameba es una protista unicelular del género Ameoba". ¿A que ahora lo tenéis mucho más claro???
Más datos útiles: "Cada ameba solo posee un núcleo, y una vacuola que mantiene su presión osmótica, y obtienen su comida pro fagocitosis". Ya me hubiese gustado a mí comer "fagocitando" este fin de semana...
Y ahora algo con más acción... "Viven en aguas dulces y cálidas, se introducen en el cuerpo humano a través de la nariz y comienza a devorar el cerebro de su víctima hasta provocar la muerte".
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2007/10/01/medicina/1191240512.html
Creo que después de esto ya nunca más me volveré a comparar con una ameba. ¿Quién dijo que el conocimiento era bueno para el hombre? Con lo feliz que era yo pensando en amebas alegres y risueñas viviendo en el fondo del mar, como en una película de Walt Disney????? Ahora va a resultar que la Sirenita era una asesina a sueldo que se escondía en las profundidades del mar huyendo de la CIA, y haciéndose pasar por un encantador personaje de Disney...
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